-Anuncio-
lunes, marzo 2, 2026

‘Me emociona el estilo de la gente del barrio y su manera de ver la vida’: Conversación con Carlos Sánchez

Noticias México

México confirma que más de 7 mil connacionales están a salvo en Medio Oriente

El canciller Juan Ramón de la Fuente informó que alrededor de 7 mil mexicanos en Medio Oriente se encuentran sanos y salvos, mientras la SRE mantiene activos protocolos de evacuación ante el cierre de espacios aéreos en la región.

Restos de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, son velados en funeraria de Guadalajara; será sepultado en Zapopan

Los restos de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, fueron trasladados a Guadalajara y son velados en una funeraria de la colonia San Andrés. La FGR confirmó que el cuerpo fue entregado a familiares tras cumplir los protocolos legales.

Vinculan a proceso a dos presuntos escoltas de ‘El Mencho’ a una semana de su abatimiento en Jalisco

Un juez federal vinculó a proceso y dictó prisión preventiva oficiosa contra Andrés “N” y Genaro “N”, señalados como presuntos escoltas de “El Mencho”, tras un operativo en Tapalpa, Jalisco.
-Anuncio-
- Advertisement -

Por Rigoberto Badilla

Desde un cubo de metro y medio cuadrado, con una torta de chorizo puesta en la mesa, y un café colado, “de altura” –acota-, el escritor Carlos Sánchez accede a esta conversación.

—¿Por qué contamos las tragedias?

—Porque nacimos en ellas y queremos desahogarlas, compartirlas. Contar es emocionante. La palabra recrea los mundos, la vida. Somos tragedia y asumirla es un acto de dignidad. También la empatía: los dolores nos suceden a todos, ¿importa la posición socioeconómica?, no. En la crónica caben todos los mundos, desde los pudientes hasta los ultra marginales.

—¿Recuerdas la primera vez que escribiste una historia de terror?

—Fue uno de mis primeros textos, y fue precisamente una crónica, desde la memoria y como testigo presencial. ‘El Choky’, un compa del barrio, de mi camada, se aferró tanto al solvente que se trepó de la escalera más alta; aún no ha podido bajar. Una tarde, debajo de un árbol, me puse a recordar y escribir, en unos volantes media carta; el recicle perfecto. Y ahí estoy, buscando cómo decirlo, y una pinchi llorona que me agarró de pura impotencia nomás por no encontrar el rumbo. Pasé horas debajo del árbol, con el lápiz en la mano. De pronto recordé la cueva de Santa Martha, el refugio de nosotros los locos, y pude verlo clarito, al Choky, con la bolsa de chocomil; como en un acto de magia fluí en la palabra, sin cesar. Quedó al puro pelo el texto, me lo publicaron en el Semanario de Acá, 1993, fue tanta mi suerte que esa semana llegó como editor Alfredo Acedo, quien leyó la crónica y me tuvo fe, me pidió trabajos de la calle. Ya con la confianza del editor en jefe me solté la greña. Desde entonces, no he podido o no he querido parar de contar historias de la raza.

—¿Qué se siente escribir para la raza, como tú dices?

—Es una inercia; ni siquiera hubo reflexión previa. Me emocionó siempre el estilo de la gente del barrio, de la ciudad, su manera de ver la vida, su manera de hablar. Había unos señores de sombrero conversando en la banqueta y ahí me quedaba nomás para escucharlos. Pienso que uno aprende de los libros, pero aprende también, y mucho, de las personas. Ahora que recuerdo esto de la manía de observar y escuchar, se me viene a la mente la María Trejo, una señora gorda con cara de niña. Se pintaba los chapetes, tenía el pelo lacio y corto, de piel blanca, con pantalones de terlenca y blusas ombligueras. En su casa, que era muy grande a diferencia de donde yo vivía, me impresionaba cómo, mientras su hija gateaba, ella se ponía a inhalar solventes, y su elocuencia maravillosa. Un día me contaba de cuando estuvo presa, de los motivos por los que pasó un buen rato entambada. Verla y escucharla era como ver una película en vivo. Sus capacidades para mover el ritmo de las palabras, las frases, lenguaje reinventado: lo que la vida, la cárcel, la calle da. Aprendí de ella esa necesidad urgente de vivir el momento, de acudir a lo que le hacía feliz, incluso sin abandonar su responsabilidad de madre, porque criaba a sus hijos, a como podía, pero siempre con ellos.

Luego se vinieron encima de mis días todas esas historias crueles, de amor y desamor, la pasión que desencadena en muerte, y pues como para que el tiempo no nos haga olvidar, lo que se me ha ocurrido es anotarlas en libros, contarlas para extender su existencia en los ojos de lectores.

— ¿Escribir te hace sentirte luminaria?

— Al contrario, me hace agachar la cabeza, no en tono de sumisión, pero sí de respeto para con los demás. Entender la importancia que tiene cada una de las personas que me topo a mi paso, porque son ellas quienes nutren las historias que se cuentan. A las luminarias las veo cada día, en redes sociales, encabezando festivales de literatura, anteponiéndose a lo que escriben opinando con “autoridad” como eruditos sabelotodo solo porque tienen en su haber un premiecito o algún libro publicado. Nunca falta el protagónico que cree o siente que ponerse un sombrero o dejarse la greña o llenarse de rimbombancia lo hará ser mejor escritor. Abundan, y están en todos los programas, en primera fila. Lo importante es que la historia pone a los nombres verdaderos en la permanencia. Actualmente hay mucho escribidor de relumbrón, que aprende a redactar para entretener, para encontrar fórmulas y complacer a jurados y editoriales. Pobres, porque solos se engañan. La literatura debe ser profundidad, el contenido que golpee la entraña, de eso depende su permanencia. Los clásicos de la literatura por eso son clásicos: el discurso que proponen, además de ser honesto, lo menos que busca es el reconocimiento. Los de verdad escriben por un padecimiento, desde perspectivas distantes a los premios y aplausos, ferias y fotos para Instagram.

— ¿No serás tú uno de eso?

— Puede ser. Ahí están las redes sociales, los programas de festivales o ferias de libros donde el lector puede sacar cuentas. La memoria no se marchita: lo que uno hace y dice es lo que es o puede ser. El lector o el peatón, la historia, juzgarán. No está nada mal por lo menos aspirar a la honestidad, algo de lo que carecemos en estos días; es pandémica la egolatría.

— Cómo reportero o escritor, ¿dónde encuentras los temas, cómo los buscas?

— Esta mañana me ha sorprendido la prensa con una nota sobre seis casas que se quemaron en la ciudad, en un barrio marginal. El móvil fue el de un marido celoso o drogado, o vaya uno a saber, pero la nota ahí está, y la declaración de la esposa, quien cuenta que llegó su pareja y le prendió fuego a la vivienda, el fuego se propagó y consumió a otras cinco casas, de lámina, de cartón, por supuesto. La tragedia está todos los días, cercanísima, y si contar es una vocación, los temas nos tocan a la puerta todos los días, no se necesita buscarle mucho. ¿Por qué o para qué contarla?, cada quien que escribe tendrá sus argumentos. Quizá sea también que los dolores venden o emocionan.

— ¿A seguir narrando?

— Inevitable, el padecimiento de la palabra se encaja como un trinche y ni para adónde hacerse.

*Esta conversación se realizó durante la pandemia en 2020.
- Advertisement -
-Anuncio-
-Anuncio-

Lo más visto

Hombre muere tras sufrir presunto infarto afuera de comercio en Hermosillo

Un hombre de alrededor de 50 años murió tras sufrir un presunto infarto afuera de un comercio en la colonia Camino Real, en Hermosillo;

Hackers filtran información de más de 4 mil empleados del Ayuntamiento de Hermosillo

Hermosillo, Sonora.- Diversa información personal de más de 4 mil 600 trabajadores del Ayuntamiento de Hermosillo fue filtrada...

Esto dice el acta de defunción sobre la muerte de ‘El Mencho’ en Jalisco

El acta de defunción de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, detalla que murió por múltiples heridas de arma de fuego; la FGR confirmó la entrega del cuerpo a sus familiares tras pruebas genéticas.

Anuncian trabajos de rehabilitación en este tramo del bulevar Luis Encinas a partir del 2 de marzo

El Gobierno de Hermosillo iniciará el 2 de marzo trabajos de bacheo y calafateo en el bulevar Luis Encinas, entre Rosales y Revolución, en turnos matutino y vespertino. Autoridades piden tomar precauciones.

Ciclista muere tras ser embestido por automovilista que huyó al surponiente de Hermosillo

Un ciclista murió tras ser embestido por un automóvil en la Carretera 26, al surponiente de Hermosillo; el conductor huyó del lugar y autoridades ya investigan los hechos.
-Anuncio-