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martes, mayo 28, 2024

Terapeutas, psicólogos y psiquiatras, son fieles acompañantes en el proceso de rehabilitación del paciente en Casa Mispah

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Hermosillo, Sonora.- Los terapeutas, psicólogos y psiquiatras son acompañantes y guías en el proceso de rehabilitación de adicciones y patología dual, que integra la ansiedad, la depresión, bipolaridad, entre otras conductas.

En Casa Mispah, este grupo de especialistas se convierten además en familia de los pacientes: los ayudan, los motivan, se preocupan por su sentir, los comprenden y los ayudan a comprender también lo que están viviendo.

Cada uno de ellos sabe, a cualquier hora del día, en donde encontrar a los pacientes: leyendo, descansando, realizando ejercicios o en alguna terapia, pero no como una forma de control o autoritarismo, sino como un ejemplo de que les importa la persona y que están listos para brindarle apoyo en todo momento.

Cuando se habla de adicciones, es imposible pensar en una recuperación completa sin la intervención de estos expertos. En Casa Mispah lo saben y lo aplican al pie de la letra al integrar diversas áreas de la salud mental.

Puedes comunicarte a Casa Mispah en los teléfonos 669 230 7540, 669 101 4151 y al 556 629 4663 o a través de las redes sociales Facebook, Instagram y YouTube como CasaMispahMx.

También puedes ingresar al portal www.casamispah.com.mx o enviar un correo a contacto@casamispah.com para mayor información.

Sandra Monserrat Domínguez Gómez, coordinadora médica en Casa Mispah, enfatizó que la recaída en una enfermedad es muy probable si esta solo se aborda desde un concepto biológico, por ejemplo, ignorando el psicológico.

“La importancia del trabajo y el tratamiento en Casa Mispah es que es interdisciplinario, esto es muy importante enfatizar.

No es lo mismo una persona que es atendida por todas la disciplinas pero con una agenda propia a tener todo un equipo con estas mismas disciplinas que han evaluado al paciente y que tienen bien analizadas cuáles son las áreas que él requiere trabajar”.

Agregó, “si yo me dedico únicamente desde la parte biológica a dar un tratamiento, pero no abordó los aspectos terapéuticos o psicológicos ni del paciente ni de sus familiares muy probablemente la persona recaiga, entonces la importancia radica en que todos  trabajemos a la par en un objetivo común”.

Sergio Ramón Alduenda Valdés es supervisor clínico y se encarga de revisar los planes de tratamiento de los pacientes, por lo que conoce de cerca cada uno de los procesos y ayuda para que estos se lleven de la manera adecuada.

El modelo de trabajo en Casa Mispah, desde la visión terapéutica, está centrado en soluciones y en fortalecer a los residentes de la clínica, de darles herramientas al salir pero también en crear un acercamiento emocional más allá de un diagnóstico médico.

“Casa Mispah se ha caracterizado por un tratamiento más cordial, más ameno, no con un corte institucional sino que nos centramos más en la empatía, la calidez, el compromiso, el valor, el acompañamiento. Son valores que rigen a nuestra institución.

Procuramos que ese acercamiento sea desde la motivación, no tanto desde el acercamiento profesional hacia residentes, no pacientes, porque ellos viven acá en casa”.

EN EL PROCESO

Juan Carlos Tiznado Flores es uno de los terapeutas que más de cerca trabaja con los pacientes que están en un proceso que ellos llaman “medio camino” en la recuperación, a partir de las instrucciones e indicaciones del terapeuta base.

Una de las estrategias más importantes y bajo la cual se rigen los terapeutas, es el no tratar a los pacientes como personas sin capacidad de decisión ni como niños, sino como adultos haciéndose responsable de sus acciones pero sin hacerles sentir culpables.

“Buscamos una reconstrucción y para construir primero hay que destruir y esa parte de la destrucción es el hacerme cargo de mi realidad, de mi responsabilidad, y ya que me hago cargo y estoy consciente de quién soy, dónde estoy, dónde me encuentro, qué he hecho.

El enfrentar todo eso duele, es difícil aceptar la realidad y ya que empieza a haber una conciencia de mí mismo, de quién soy, qué necesito, qué no necesito, ya empezamos esta reconstrucción”.

Dijo, “es difícil, pero el hacerse responsable de la consecuencia de los actos, no meramente de un consumo, ahí es cuando empiezan a haber cambios: poco a poco se llega lejos”.

CON LA FAMILIA

Otra de las partes fundamentales dentro del tratamiento es la integración de la familia, primero a través de un programa virtual y después con actividades y ejercicios presenciales que ayudan a formar nuevos patrones de relación y convivencia.

En esta área, se atiende a la familia desde el ingreso del paciente y es prácticamente un requisito que al menos un familiar pueda seguir de cerca el tratamiento, informó Ceida Domínguez, la terapeuta familiar en Casa Mispah.

“Cuando la familia se involucra en el proceso, hay más probabilidades de éxito en los resultados porque el residente, por lo general, va a regresar a su ámbito familiar y se encontrará con los mismos patrones que, si bien no son causantes de la adicción, si la podrían estar manteniendo.

Es importante que la familia se involucre en la mayor medida, facilita el proceso de recuperación de alguien que está intentando hacer un cambio en su vida”.

Continuó, “nosotros les decimos, cuando se llega a dar el caso de que la familia no quiere, pues entonces: tú chamba es doble, en el sentido de poder seguir con tu proceso de recuperación aunque la familia siga completamente igual o aunque no tengas ese apoyo moral para el proceso de rehabilitación”.

EL POSTRATAMIENTO

El tratamiento en Casa Mispah no culmina cuando el paciente deja las instalaciones, sino que se realiza un seguimiento puntual semanal para saber cómo está, qué está haciendo, cómo se ha sentido y ayudar así en el proceso de reinserción social.

Luis Fernando Arias Guzmán es el terapeuta postratamiento y aseguró que más del 50 por ciento de los pacientes regresan en el tiempo sugerido, otros regresan después de ese tiempo pero la mayoría de ellos se mantienen en contacto.

“Es importante en cuanto a la reinserción, no es fácil volver a la realidad, entonces el postratamiento se encarga de acompañarlos, que una vez que ellos vuelven a sus vidas, sus trabajos y con sus familias, sepan que nosotros estamos ahí todavía.

Buscamos que el cambio de ambiente que se vive en Casa Mispah no sea abrupto al ambiente que ellos tienen en su día a día, entonces ese es el objetivo, y también saber si están aplicándose en su plan de rehabilitación”.

A decir de los pacientes, compartió Luis Fernando,  uno de los aspectos más complicados al regresar a casa es ver que las cosas siguen igual y que el cambio ahora depende de ellos mismos, de los pacientes ya rehabilitados.

Es así que de la mano de los psicólogos, terapeutas y responsables de áreas clínicas, los residentes de Casa Mispah encuentran un espacio en donde exponer lo que los aqueja, permitiendo la humanización de cada proceso y aprendiendo que la enfermedad no los define, sino que les da una oportunidad para hacer las cosas diferentes al salir

“Va a depender de ellos que su recuperación vaya por buen camino, si el usuario vuelve a sus viejos hábitos lo más probable es que recaiga”, puntualizó Luis Fernando.

Casa Mispah cuenta con un cuerpo de trabajadores que atienden de manera personalizada las necesidades de cada persona que ingresa e incluso con sus familiares, con quienes se trabaja en equipo desde la cuarta o quinta semana de tratamiento.

Cuando hablan de su trabajo, de los pacientes, del proceso, se puede entender por qué este modelo ha funcionado: porque creen en la causa, están comprometidos con ella y sobre todo porque confían siempre en que el paciente puede lograrlo y puede rehabilitarse, retomar su vida y salir de una adicción que lo mantiene preso.

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