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Cuando la tormenta pase. En medio de la pandemia

Germán Palafox

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Estamos ante un fenómeno mundial inédito, la pandemia del coronavirus, que afecta la salud pública de la población global, la dimensión económica para muchos sectores especialmente los más desprotegidos, la esfera social, cultural, laboral, educativa, empresarial, que está y estará afectando nuestras vidas cotidianas y cuya trayectoria del fenómeno es incierto que genera una mayor incertidumbre a nivel mundial. Sí bien el virus es el mismo los efectos en los países será diferente por las condiciones de salud de la población y la infraestructura hospitalaria, así la duración y trayectoria de la pandemia estará determinada, en el corto plazo, por diversos factores.

Sin embargo, está incertidumbre amainará solamente cuando se tenga una vacua del coronavirus y está sea utilizada por toda la población. Aun cuando se espera que a mediados del próximo año se tenga una vacuna contra el COVID-19, esta muy posiblemente no será otorgará de manera gratuita ni estará disponible rápidamente para todas las naciones, según los especialistas.

A pesar de que se han acelerado muchos de los procesos que lleva la preparación de una vacuna -en parte porque ya se tenía bastante información de los coronavirus-, el procedimiento es sumamente complicado y lleva su tiempo, debido a la realización de los protocolos clínicos y las diferentes fases necesarias para garantizar seguridad y eficacia. Normalmente son compañías farmacéuticas involucradas en el desarrollo de las vacunas, eso hace que en general las vacunas tengan un costo alto, costo que debe recuperarse al final del proceso. Seguramente sería vendida, a lo mejor, con las mejores intenciones, a menores precios que lo que sería una vacuna normalmente distribuida por una compañía farmacéutica, pero bajo estas condiciones es casi imposible que se otorgue de manera gratuita.

Una segunda propuesta es que los Gobiernos se alíen para comprar los derechos de propiedad intelectual de la futura vacuna y garantizar su producción masiva a escala mundial. La propuesta es que los países desarrollados adquieran los derechos de propiedad intelectual de las compañías que tengan éxito en el desarrollo de la vacuna, de manera que esos derechos puedan ser utilizados por otras compañías para producir a gran escala. De no ser así, se podría perder mucho tiempo y la vacuna probablemente solo estaría disponible para unos cuantos países, sin duda alguna,  los más poderosos. Por ello la propiedad intelectual de la vacuna debe ser un bien público. Los derechos de las patentes de las vacunas probablemente costarían, según los especialistas, menos de 5 millones de euros, esto es un poco más de 5.600 millones de dólares, cifra que resulta ser reducida en relación con los estímulos económicos otorgados por la Unión Europea y muy, pero muy lejos de los estímulos otorgados por los Estados Unidos en los últimos dos meses del año.

Una tercera propuesta, aún más radical, es que la vacuna esté disponible de manera gratuita, esto es, sin derechos de propiedad intelectual. Esta propuesta desincentiva a las empresas para seguir investigando y no se les garantiza una recompensa económica por su tarea.

Sin embargo, la vacuna debe ser un bien público porque se quiere salvar el planeta, no se trata de salvar a los habitantes de un país en particular. El virus es global así que necesitamos una respuesta global.

Ante ello se requiere de un esfuerzo multilateral de gran envergadura, ya que el coronavirus dejo ver, con mayor claridad, las grandes diferencias geopolíticas entre las naciones.

Supongamos que la vacuna para la   pandemia se tenga en pocas semanas ¿qué pasará con nuestras vidas? Volveremos a la vieja normalidad o como sociedad buscaremos nuevas rutas para encontrar nuevas formas de relacionarnos entre nosotros, entre países y todos con el cuidado del medio ambiente.

Este nuevo fenómeno exige un nuevo dialogo y un nuevo compromiso social construido desde la partícula más elemental de la sociedad y centrados en el bienestar de la población, así como el cuidado del medio ambiente.

Establecer las coordenadas del nuevo dialogo y el nuevo compromiso social es nuestro reto para la construcción de una nueva sociedad.

Antes de la pandemia los temas económicos y geopolíticos eran los que estaban en la discusión mundial; como era la guerra comercial, tecnológica de divisas ente china y los Estados Unidos; el conflicto geopolítico por el mercado mundial de hidrocarburos entre Arabia Saudita e Irán, además del conflicto Rusia y Arabia Saudita que derivó en un fuerte problema de precios mundial de hidrocarburos causado por la caída en la demanda y un exceso de oferta mundial de petróleo. Además, el surgimiento del neo proteccionismo como alternativa la globalización se vio reflejada con el triunfo de D Trump en la presidencia del país vecino y el Brexit.

Aunque parece que estos temas se abordaron hace mucho tiempo en realidad no ha pasado tanto, desde que las economías de todo el mundo comenzaron a cerrarse en respuesta a la pandemia de COVID-19. Lo que es cierto es que estos temas desaparecieron por el momento y se centro en el tema de salud y economía a nivel mundial.

Hoy toda América, Latina y el Norte, se encuentra bajo la tormenta de la pandemia; Estados Unidos presenta 2,6 millones de contagiados y 128 mil 412 personas fallecidas, lo que da una tasa de letalidad del 4.9%; Brasil tiene 1.3 millones de personas contagiadas y 57 mil 622 fallecidos, lo cual da una tasa de letalidad de 4.3% ; México con 216 mil contagiados y 26,648 personas fallecidas por el coronavirus y la tasa de letalidad es del 12%; Chile presenta 271 mil 890 personas contagiadas y 14,229 fallecidos, lo que da 2.0% de letalidad y Perú con 279 mil 564 personas contagiadas y 8 mil 579 fallecidos, lo que da una tasa de letalidad del 3.3%. Esta es información proporcionada por la Universidad de J. Hopkins el día 28 de junio del presente.

Por otra parte, la Universidad de Washington en Estados Unidos prevén, según sus modelos científicos, que Colombia y Chile llegarán al pico de la pandemia de aquí a mediados de julio; otros países como México, Argentina, Guatemala, Panamá y El Salvador lo verán en agosto. Por ello los gobiernos de esos países deben de actuar acorde a la información científica y levantar las restricciones de movilidad con un enfoque integral de salud pública.

Aperturas graduales, claves para controlar futuros casos

Los países que planean relajar las medidas de confinamiento o bloqueo deben adoptar un enfoque escalonado basado en las condiciones locales y estar preparados para imponer nuevamente medidas preventivas si la situación epidemiológica cambia. La clave es pensar tanto a nivel nacional como local y basar las decisiones en los últimos datos. Cuanto más precisa sea la información de dónde ataca el virus, más dirigida será la respuesta de las autoridades. Como se está viendo en la actualidad, los países, estados y ciudades que no adoptan medidas preventivas o relajan las restricciones demasiado pronto pueden verse inundados de nuevos casos. El tiempo es crítico, y se debe abrir gradualmente, adoptando un enfoque escalonado que se base en una sólida vigilancia, la información procedente de los datos y una mayor capacidad de seguimiento de contactos y prueba.

Post- Pandemia

A pesar de que estamos en medio de la tormenta todos nos preguntamos cómo será el futuro tras el coronavirus. Es evidente que con el COVID-19 muy probablemente comienza un nuevo orden mundial. Las grandes catástrofes y los escenarios más traumáticos suelen dar lugar a nuevos modelos sociales, económicos y geopolíticos.

El nuevo modelo económico deberá tener en cuenta tres factores esenciales; la salud; el bienestar y la relación con el planeta.

Segundo, los Gobiernos son conscientes de que la economía en manos de corporaciones y empresas privadas no es capaz de responder a crisis sanitarias como la del COVID-19, lo que hará que volvamos a economías más intervenidas y controladas.

Tercero, la robotización y digitalización es un proceso en curso que se acelerará tras el coronavirus. La economía tiene que estar preparada para hacer frente a crisis como ésta, y el empleo de máquinas y sistemas de inteligencia artificial es hasta el día de hoy la mejor opción.

Cuarto, el teletrabajo ya es una tendencia en alza en el mundo. Ya ha llegado y llegará para quedarse.

Florecerá un nuevo patriotismo más asociada a la solidaridad y al sentimiento de comunidad, donde personajes que promueven el odio, por ejemplo, buscando la separación artificial de territorios unidos por vínculos emocionales e históricos, deberían quedar fuera de juego.

Esperemos que la tormenta pase para ver con mayor claridad el futuro que nos espera.” Cuando la tormenta pase, te pido dios, apenado, que nos devuelvas mejores, como nos habías soñado” fragmento del poema esperanza de Alexis Valdés.

Acerca del autor

Dr. Carlos Germán Palafox Moyers Investigador y Docente del Departamento de Economía de la Universidad de Sonora y Consejero del Observatorio Ciudadano de Convivencia y Seguridad del Estado de Sonora.

Correo Electrónico

economia@guaymas.uson.mx

Twitter

@GermanPalafoxM

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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