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Serie de epidemias

Katia D'Artigues

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Lo sé: primero es la vida. Sin ella, nada se puede hacer para arreglar lo demás. Por eso es importante hablar de COVID-19 hoy en México en la semana en que, dicen las autoridades, viviremos el pico más alto de contagios.

Pero las noticias de todos los días nos hablan de varias epidemias paralelas, a veces entrelazadas, que se dan en México hoy.
Para que luego Mario Vargas Llosa no salga con que usamos las palabras mal, como “confinamiento”, preciso que el vocablo epidemia, según la muy conservadora Real Academia Española es:
“Enfermedad que se propaga durante algún tiempo por un país, acometiendo simultáneamente a gran número de personas” o “Mal o daño que se expande de forma intensa e indiscriminada”.

Epidemia de la desinformación o la confusión y la desconfianza

No me refiero a las noticias falsas, a esa se la llama infodemia.

Aún con la ya clásica y aún exitosa conferencia mañanera, y el hit de la temporada pandémica de la conferencia de las 7 de la noche (por eso la presidencia decidió aumentar su programación), no quedan claras las cifras del COVID-19 en México.

Sin ir más allá, por la falta de pruebas masivas (sólo se hacen 71 pruebas por cada 100 mil habitantes) hay dos fuentes que subrayar fuera de las oficiales, que difieren mucho de los 23 mil 471 personas personas que ayer Hugo López Gatell precisó que serían de contagios graves basados en este “modelo centinela” hasta ayer, domingo.

Ayer, tras una muy confusa conferencia sin tiempo para preguntas y respuestas, el subsecretario subrayó que aunque se calculan el número de infectados, sí se ‘declaran’, por así decirlo, todos los hospitalizados y los muertos, que ayer eran 2 mil 154 personas. Y tras un largo periplo que pocos entendimos, afirmó que con este modelo habría unos 104 mil 562 casos, no necesariamente graves.

Difiere de otras cifras de instituciones y persona a atenderse:

-El Centro de información geográfica sobre Covid-19 de la UNAM estima que el número debe multiplicarse por un factor de 8 a 12. Es decir: 187 mil 768 o 281,652 personas.

-Un exsecretario de Salud y especialista como Julio Frenk dice que más bien debe multiplicarse por 30 o 50. Es decir, 707 mil 130 o 1 millón 173 mil 550 personas.

Es decir: a saber.

Lo que ni duda cabe es que, ante la falta de equipos médicos de protección -cada día hay más iniciativas hechas por la sociedad civil para donarlos o hacerlos- 15% de estos serían de personal de salud, lo cual también complica mucho la atención a enfermos, por más que la solución a muchos de los problemas del país -el Ejército y la Marina- están por abrir 124 hospitales de emergencia con 7 mil 200 camas, atendidos por personal militar entrenado y otros civiles que contratarán.

Recordaba por estos días la carta de renuncia de Germán Martínez al IMSS, hace casi un año, el 21 de mayo de 2019 (reproduzco una parte):

“El rezago en infraestructura es brutal (en 2019 prácticamente está en 0%, el avance en obras y el pago a proveedores) … las compras de equipamiento paradas, las reclamaciones y litigios aumentan. Si bien el abasto de medicamentos está garantizado, es precario y en algunos lugares pende de un hilo. El presidente de México proclamó el fin del neoliberalismo, pero en el IMSS algunas injerencias de Hacienda son de esencia neoliberal: ahorro y más ahorro, recortes de personal y más recortes de personal”.

La epidemia de salud mental

Ayer lo destacaba Excélsior: han aumentado en 10% la venta de antidepresivos y otros medicamentos que tratan insomnio, trastorno de pánico y angustia. Pero ese 10%, de alguna manera ya buscó algún tipo de apoyo. Me preocupa aún más quien no lo ha hecho por el estigma de aceptar que muchos o todos en algún momento de nuestra vida necesitamos apoyos en salud mental.

Lo dice más claro una encuesta de la Universidad Iberoamericana: 27.3% de los adultos presentan síntomas depresivos y 32.4% síntomas severos de ansiedad.

No es para menos con la incertidumbre, algo de lo peor que le puede pasar a nuestro cerebro que está diseñado para protegernos del peligro.

Por miedo, incertidumbre, desesperación, no se me hizo extraño que un grupo de familiares de personas internadas en el Hospital General de las Américas, en Ecatepec, municipio paupérrimo del Estado de México, diera portazo para de plano ver con sus propios ojos qué pasaba porque nadie les decía nada. Y encontraron, para nuestro horror, cadáveres abandonados en un área. Sabemos que los crematorios están saturados.

A veces una reacción frente al duelo de perder algo (desde tu libertad, temporalmente o tu método de supervivencia mediante el trabajo y la falta de apoyos) es la negación. Suena increíble pero es real: hay muchas personas que creen que el COVID-19 es una invención, fruto de una conspiración.

Qué bueno que ya el Estado de México reforzará el personal en ese hospital, dará teléfonos a los médicos y tablets afuera del hospital para que las familias sepan qué pasa con sus seres queridos.

Pero aún no escucho de medidas contra estrés o angustia en el personal médico. Créanme que lo necesitan y lo necesitarán también pasando la pandemia.

Otras tres: corrupción, violencia, desempleo.

Quería desarrollar otras tres epidemias pero este texto ya esta largo. Me limitaré a enumerarlas.

La de la corrupción, que sigue y cuyo capítulo “Los ventiladores caros de Leon Manuel Bartlett Álvarez” sólo es un adelanto.

O las declaraciones de Roberta Jacobson sobre la corrupción que siempre sospecharon de Genaro García Luna en Proceso -luego matizado en este tuit por la tarde- aún en el gobierno de Felipe Calderón; cosa que él negó ayer.

La epidemia del desempleo (que influye en la salud integral de las familias). Del 13 de marzo al 6 de abril oficialmente se aceptan 346 mil 878 plazas perdidas. Sin contar con las informales. La encuesta antes citada de la Ibero cuyos resultados pueden leer aquí estima que “entre 5.2 y 8.1 millones de personas perdieron su empleo, fueron ‘descansadas’ o no pudieron salir a buscar trabajo en el contexto de la pandemia de COVID-19”.

Y por supuesto la de la violencia en general, que ya alcanzó cifras récord, igual que la de los feminicidios. De enero a marzo, 964 mujeres asesinadas por ser mujeres.

Pero bueno, según AMLO se está “domando” la pandemia. Que estamos viendo luz al final del túnel (mientras no sea el tren de la crisis económica que viene a aplastarnos).

Ya otro día hablemos de qué diablos es la normalidad a la cual algún día regresaremos.

Acerca del autor

Katia D’Artigues es una periodista política y activista por los derechos de las personas con discapacidad. Tras 26 años de trabajo en medios, aún se sigue sorprendiendo de lo que pasa y como medida de sobrevivencia personal a veces prefiere reír para no llorar- así que no se lo tomen a mal. Ha escrito en Reforma, El Financiero, Milenio, El Universal y actualmente en Vértigo. En televisión ha pertenecido lo mismo a Televisa, que MVS y TV Azteca. Tiene un portal llamado “Yo También, Discapacidad con todas sus letras” para escribir sobre discapacidad, en https://yotambien.mx/ y pertenece a la Asamblea Consultiva de Conapred y a otro consejo de la Suprema Corte para la Igualdad de Género. Autora de dos libros, también escribe otro. Es decir: es una madre mexicana (su hijo tiene 13 años) que hace “mamabarismos” cotidianos entre trabajar y criar. Le puedes escribir en lakatia@gmail.com; mandarle un tuit a @kdartigues o seguirla en Facebook: https://www.facebook.com/KDArtigues/

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Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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