La chica tenía una piel blanca, sana y acariciable. Se diría hermosa. Su anatomía atrapaba las miradas más esquivas y distraídas, como si fuera un enorme atrapasueños hecho por algún chamán con inclinaciones artísticas.
Diego Figueroa, hermano de una víctima de los sueros vitaminados, pidió esclarecer el caso y que se haga justicia tras la entrega del doctor Maximiano.