Foto: @news_vaticano
El Papa León XIV condenó este domingo el aborto y la eutanasia durante su visita al santuario de Lourdes, en Francia, donde llamó a rechazar la decisión de poner fin a la vida humana bajo el argumento de la compasión.
Sus declaraciones se producen después de que Francia aprobara en julio una ley que regula el suicidio asistido.
“Es imposible considerar normal el hecho de poner fin a la vida. Lo que es legal no es necesariamente moral”, expresó el pontífice con voz enérgica, al dirigirse a los asistentes durante una visita al centro de atención a enfermos y adultos mayores Accueil Notre-Dame, ubicado dentro del santuario.
En su mensaje, León XIV sostuvo que la dignidad humana debe prevalecer incluso ante enfermedades graves y situaciones de sufrimiento. “Ninguna ley humana debe hacernos perder la certeza de su dignidad”, afirmó, antes de advertir que debe rechazarse la idea de terminar con la vida bajo el pretexto de una falsa compasión.
El pontífice también hizo un llamado a los profesionales sanitarios para que prioricen la atención y el acompañamiento de las personas enfermas.
“Hacerse cargo de una persona que sufre, y no eliminar”, dijo al recordar el sentido de la vocación médica y la responsabilidad de quienes atienden a pacientes en condiciones de vulnerabilidad.
Durante su intervención, el papa destacó el papel del santuario de Lourdes, al que acuden personas enfermas en busca de alivio y esperanza. Señaló que en el centro Accueil Notre-Dame la fragilidad no se oculta, sino que se convierte en un espacio de encuentro sagrado, donde los pacientes reciben asistencia y acompañamiento.
León XIV reconoció que quienes padecen enfermedades particulares y dolores intensos pueden enfrentar un panorama oscuro e incierto. Sin embargo, insistió en que la respuesta debe centrarse en proteger la dignidad de cada persona. También recordó uno de sus mensajes recientes.
“¡Ninguno tiene el derecho, nunca, basándose en algoritmos de laboratorio, de decidir sobre la vida de un embrión determinado o de una persona de la tercera edad determinada!”, afirmó.
“¡La medicina nunca podrá convertirse en sierva de la muerte programada!”, agregó el pontífice, quien recibió aplausos de los presentes. Asimismo, instó a continuar desarrollando estructuras de cuidados paliativos y de investigación, además de acompañar con ternura a quienes atraviesan enfermedades y situaciones de sufrimiento.
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Finalmente, el papa reconoció a los trabajadores de la salud como “el corazón palpitante de nuestra humanidad y un tesoro precioso para la Iglesia”, y reiteró la importancia de brindar atención y apoyo a los enfermos, en lugar de recurrir a medidas que pongan fin a sus vidas.
Con información de EFE



