-Anuncio-
viernes, septiembre 25, 2026

Furiosas – Furious

Compartir

Relacionadas

- Advertisement -

La serie de Hulu que nada tiene que ver con la franquicia de Mad Max

¿Qué es la furia femenina? De qué hablamos cuando nos referimos a ella.  Ese concepto capitalizado como feminine rage, -en inglés-, desde hace décadas casi caricaturizado en la pantalla, desde la mirada masculina, si ponemos como ejemplo a Tarantino (películas como Kill Bill o una de mis favoritas, Death Proof), está muy alejado de lo que realmente significa.

Solo hay que ver todo lo que provoca cuando la rabia de la mujer se manifiesta en la vida real cotidiana: la colectividad al servicio de la estructura patriarcal entra en pánico. Grita condena a todas aquellas mujeres que se atreven a responder y/o reaccionar con coraje.

O incluso peor, que se armen de valor y usen la violencia contra la misma violencia a las que fueron sometidas. La sociedad se levanta en repudio con el desafortunado cliché: “esas no son las formas“.

Porque seamos honestos: la cultura popular nos ha enseñado que una mujer lastimada debe sufrir en silencio, llorar con elegancia frente al espejo y, si acaso, perdonar en el último capítulo para enseñarle al mundo una lección de moralidad y estoicismo.

Y en contra de todo lo establecido este año llega la serie de televisión, Furious. Sin el filtro de glamour ni una sonrisa conciliadora, se deshace de la redención pasiva y nos recuerda lo que pasa cuando el sistema no solo te falla, sino que te culpa, te desecha y luego se indigna porque no pides las cosas “por favor” mientras sangras.

Desde el primer capítulo, en el monólogo de la agente Nora, jefa del departamento de delitos sexuales del FBI:

“… Lo que digo es que para el mundo

tiene que tener sentido.

Las mujeres pueden ser abusadas,

violad*s, golpead*s

y se supone que deben alejarse

y morir de forma silenciosa,

no empezar a mat*r gente.

Al mundo le resulta más cómodo

cuando se trata del cuerpo

de una dulce jovencita tirada en el piso

desnuda, cortada en pedacitos,

que cuando sobrevive por defenderse

y no se disculpa por eso.

Me da tanta rabia…“

Nora Washington, Furious 2026. E.U.

Con estas líneas crudas, sin edulcorantes, impide que el espectador se adormezca en el cómo la sociedad apoya a una víctima siempre que encaje en el molde como tal se espera de ella. 

Pero la creadora de la serie Elizabeth Meriwether, no deja espacio para la pasividad ni para el consuelo barato en ningún episodio. La narrativa tradicional ama vendernos la “culpa del sobreviviente” como un estado casi contemplativo.

La víctima traumatizada que se sienta en una esquina a preguntarse “¿por qué yo?” mientras busca sanar con meditación y té de manzanilla, soltando el dolor y abrazada del perdón, que nunca llega para la víctima misma. Meriwether toma el camino totalmente opuesto a este discurso.

¿Por qué las mujeres matan?

Furious le da una vuelta de tuerca brutal a esta idea. La culpa del sobreviviente aquí no es pasiva; es un volcán de rabia acumulada que, al no encontrar un canal de justicia real contra una estructura corrupta diseñada para silenciarla, se convierte en comportamientos puramente autodestructivos.

Es el Estrés de Post-Trauma Complejo (C-PTSD) transformado en dinamita: cuando no puedes destruir al monstruo institucional que te aplastó, empiezas a destruirte a ti misma porque es la única fuerza que todavía puedes controlar.

Y es que la consecuencia de la violencia en mujeres, funciona de manera muy distinta, a la de los hombres, que casi es deslindada de responsabilidad, socialmente hablando, “por su propia naturaleza”, dicho de la manera más ignorante y conservadora. *Ojo*: no se trata de justificar – ni decir que una reacción o respuesta es mejor que la otra-, para un análisis de este fenómeno, puedes revisar la columna sobre la serie Half-Man, de una servidora. 

Las tres mujeres principales de la historia, muestran como a todas les atraviesa la injusticia social institucional y el abuso, desde posiciones distintas: Alice Black, una ex policía recién ingresada al cuerpo del FBI, Catherine la misteriosa sospechosa que tiene a todo el cuerpo policial de Nueva York sin poder descifrar sus crímenes.

También hay que mencionar al tercer punto de vista femenino de esa rabia contenida, desde un papel secundario, que brilla en cada escena como una co protagonista, es la seudo mentora Nora, una veterana del FBI, la parte cínica de desilusión tras la experiencia de trabajar en un aparato opresor, estructurado para no lograr justicia sino todo lo contrario.

Desde la perspectiva de Alice y Catherine, después de todo lo que las han hecho pasar, nos parece difícil culpar de manera tan ligera a una joven veinteañera convertida en asesina en serie, como respuesta al abuso atroz al que ha sido sometida desde muy temprana edad.

Cuando la ley existe para callar víctimas y absolver culpables

El cinismo con el que opera el cuerpo judicial, pareciera un mero espectáculo, el cual no estaría completo sin la joya de la corona del sistema: la narrativa de la justificación legal.

Porque para que una estructura corrupta funcione sin culpa, necesita envolverse en un halo de “legalidad”. Y ahí es donde la serie Furious tira a matar. La serie expone con precisión quirúrgica cómo el Estado lava sus culpas retorciendo el lenguaje: cuando se trata de una menor de edad, atrapada en redes de explotación sexual, la burocracia judicial hace un truco de magia abominable.

De la noche a la mañana deja de ser una “niña” o una “menor víctima” y pasa a ser etiquetada como una “adolescente conflictiva” o directamente procesada como “adulta” y la despoja de cualquier derecho de defensa válido.

Se les juzga y procesa por cargos de prostitución, cual crimen deliberado y consciente. Leíste bien: criminalizan a infantes que están realizando esos actos bajo coerción. Esclavizadas, amenazadas y sin la menor autonomía de decisión, porque no tienen casa, ni comida, ni un solx adultx en el planeta que les proteja.

La lógica perversa del tribunal es castigar a la víctima por su propia supervivencia. Si no tienes a dónde ir y estás obligada a sobrevivir a punta de violencia, el sistema decide que eres tú la delincuente.

¿Y los secuestradores, los compradores, los empresarios y los policías que pagan o se benefician de esa red? Ah, ellos entran por una puerta del juzgado y salen por la otra gracias a un amparo, una fianza miserable o “falta de pruebas”, respaldados por la misma red institucional que oculta sus expedientes.

Al final, Furious no nos ofrece la píldora mágica de la sanación ni un final feliz con la policía arrestando a los malos mientras suenan el score triunfal de fondo. Lo que nos deja es un espejo incómodo. Nos muestra que la rabia femenina no surge de la nada ni puede ser reducida a una “psicosis neurótica” o “histeria”, es mucho más que eso.

La rabia es la respuesta lógica

y natural a la violencia

en un entorno impune

que te exige calma

mientras te prende fuego.

Si la única opción que el sistema le deja a una mujer traumatizada es romperse en mil pedazos… no deberían sorprenderse cuando use esos pedazos para cortar a quien intente volver a silenciarla.

En Furious, la culpa del sobreviviente se envenena con este cinismo. No es solo haber salido con vida, es saber que el mundo prefirió juzgarte a ti por “aceptar dinero a cambio de otorgar servicios sexual*s” antes que tocar al monstruo que te esclavizó y sigue perpetuando la p*dofilia, cubriendola de simple prostitución.

La ira contenida ante esa injusticia estructural se convierte en una espiral de comportamientos autodestructivos porque competir o pelear con la ley formal es una causa perdida. Cuando la ley existe para silenciarte y proteger al verdugo, la rabia deja de buscar canales legales y se convierte en fuego puro.Algo magistral que no se puede dejar de lado, es como la creadora de la serie, Elizabeth Meriwether, logra plasmar esta indignante paradoja esquivando brillantemente el recurso del morbo explícito. En lugar de regodearse en la violencia gráfica, Meriwether opta por golpear con la cruda dimensión psicológica del trauma.

El contraste más devastador de la narrativa ocurre en la convivencia entre Catherine y Mira, una adolescente de 15 años. Al ponerlas frente a frente y hacer consciencia de lo que representan nos puede dejar sin aliento.

Mira, una adolescente con cuidadores y escolarizada, se cruza en el camino de la asesina número uno más buscada por el FBI, quien a la tierna edad de Mira ya era abusada, explotada, vendida y vivía en condiciones inhumanas. Incluso cuando logra escapar de esa red, contaba con la etiqueta de criminal y escoria social.

Este espejeo es un recurso demoledor que expone de golpe todo lo que a una niña le es robado cuando el sistema decide voltear hacia otro lado.

Lo más impresionante de todo, es que esta serie está basada en la película de 1986, “La Viuda Negra“ (Black Widow), dirigida por Bob Rafelson y escrita por Ronald Bass, Meriwether hace una reinterpretación de la idea original, con una óptica muy distinta, convierte un filme mediocre en una obra maestra de denuncia, llena de matices. 

Pero toda esta carga emocional sostiene su impacto gracias a las excelentes interpretaciones de todo el elenco. Honor a quien honor merece, la actriz irlandesa, Lola Petticrew (Say Nothing, 2024), como Catherine entrega una actuación aplastante, encarnando la furia desenfrenada de una juventud destruida y sin opciones de recuperarla.

Por su parte el papel de la detective Alice, a cargo de Emmy Rossum (Shameless, 2019) con gestos, miradas, pequeñas entonaciones, donde nos deja ver cómo su mente se quiebra por el estrés postraumático. Refleja el agotamiento moral de quien descubre que el uniforme que viste no sirve para proteger, sino para encubrir.

Tanto Rossum como Petticrew entregan interpretaciones magistrales que retratan el colapso mental de manera visceral. Sin demeritar ni un momento a la actriz Quincy Tyler Bernstine, como la agente Nora, quien desde su templanza helada y cínica, le da rostro a esa frialdad de quien ya entendió que la maquinaria está diseñada para aplastar a los vulnerables, convirtiendo su contención en una fuerza corrosiva e inolvidable.

Resulta imposible ver la trama de Furious y no sentir ese helado déjà vu que nos conecta directo con la realidad del mundo real. Sin necesidad de ponerle un nombre propio a la tragedia, la serie es un espejo directo de esas redes de corrupción a gran escala que todos conocemos: esos expedientes repletos de nombres influyentes, magnates, políticos y figuras públicas que yacen archivados en alguna oficina gubernamental acumulando polvo.

Documentos con pruebas contundentes, registros de vuelos y testimonios que se quedan flotando como si fueran “simples rumores” en la conversación pública, mientras los verdaderos perpetradores siguen disfrutando de su impunidad intacta. Nadie procesado, nadie pagando, y el peso de la ley cayendo únicamente sobre las sobrevivientes.

Al final, Furious no sólo es televisión de alto impacto; es un recordatorio de que mientras los archivos reales sigan en el olvido y los culpables mantengan sus cargos de poder, la furia de las sobrevivientes no será una anomalía, sino la única respuesta cuerda ante un sistema que prefiere condenar a las víctimas antes que castigar a sus verdugos.

Aviso

La opinión del autor(a) en esta columna no representa la postura, ideología, pensamiento ni valores de Proyecto Puente. Nuestros colaboradores son libres de escribir lo que deseen y está abierto el derecho de réplica a cualquier aclaración.

- Advertisement -

Opinión

Con malabares, acrobacias y comedia, Varieté de Circo acerca el arte a familias en colonias de la periferia de Hermosillo

Hermosillo, Sonora.- Acercar el arte y las actividades culturales a niñas, niños y familias de colonias periféricas es uno de los objetivos de “Varieté de Circo”, un espectáculo itinerante que durante agosto y septiembre ha recorrido distintos espacios públicos de Hermosillo.

La IA va a hornear el pastel más grande de la historia. ¿Hermosillo estará en la cocina?

Elon Musk plantea una economía impulsada por la inteligencia artificial y los robots. ¿Podrá México aprovechar el crecimiento y participar en el nuevo pastel tecnológico?

Furiosas – Furious

La serie Furious, creada por Elizabeth Meriwether y protagonizada por Lola Petticrew y Emmy Rossum, aborda la furia femenina, el trauma y la impunidad institucional desde la historia de tres mujeres marcadas por la violencia.
- Advertisement -