Hermosillo, Sonora.- La forma en que las personas reaccionan ante quienes consideran diferentes comienza desde pequeñas acciones cotidianas y puede reproducir conductas de juicio, crítica y discriminación, señaló el Padre Yaco, quien llamó a fortalecer la empatía desde la familia y otros espacios de formación.
Durante una conversación en Proyecto Puente con Luis Alberto Medina, sobre un reciente caso de discriminación contra un alumno con discapacidad en el Cobach, el sacerdote consideró que la sociedad todavía enfrenta dificultades para relacionarse con las diferencias, debido, entre otros factores, a una educación marcada por el bullying y la burla.
Explicó que cada persona puede decidir entre mantener una actitud de juicio hacia los demás o desarrollar una mayor capacidad de empatía.
Para ello, planteó revisar cuál es la primera reacción al conocer a alguien: identificar sus aspectos negativos o buscar aquello que resulte positivo.
“Cuando tú estás con una persona, conoces a alguien, ¿cuál es tu primera tendencia? ¿A criticar algo de esa persona o a buscar lo positivo?”, cuestionó.
El Padre Yaco señaló que esta responsabilidad corresponde a los adultos, pero adquiere una dimensión especial cuando se trata de niños, adolescentes y jóvenes, cuya formación involucra principalmente a las familias y también a las instituciones.
En ese sentido, llamó a los padres de familia a revisar las expresiones y juicios que realizan frente a sus hijos, así como la manera en que reaccionan ante las diferencias.
Consideró que las actitudes que se observan en casa pueden influir en la forma en que los menores se relacionan con otras personas.
El sacerdote también relató una experiencia ocurrida en un supermercado, donde observó a un padre de familia que salió de la fila para buscar un carrito mientras estaba acompañado por su hijo.
Al regresar, un trabajador le pidió que volviera al final de la fila, situación ante la cual las personas que se encontraban cerca permanecieron en silencio.
A partir de este ejemplo, cuestionó la apatía y falta de empatía de quienes presencian situaciones que consideran injustas, pero prefieren no intervenir.
Señaló que incluso la risa o la burla de quienes observan una situación de discriminación puede contribuir a hacerla más agresiva.
El Padre Yaco sostuvo que la empatía también debe trabajarse desde la infancia y pidió a los padres preguntarse qué tipo de conductas quieren que sus hijos desarrollen en el futuro.
“Si no quieres que tu hijo el día de mañana tenga estas actitudes, desde ahorita edúcalo”, expresó.
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Finalmente, planteó que la construcción de una sociedad más empática comienza en las relaciones cotidianas y en la manera de enfrentar las diferencias, por lo que invitó a reflexionar sobre las propias conductas antes de juzgar a los demás.



