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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó tajantemente las peticiones para establecer una mayor supervisión sobre la inteligencia artificial (IA) y cuestionó los argumentos relacionados con posibles riesgos de seguridad. Su postura fue expresada este lunes 14 de septiembre desde Washington, en un posicionamiento que desafía las solicitudes de algunos de los principales desarrolladores tecnológicos del país.
Trump calificó como una “enferma conspiración” los intentos por limitar el avance de la inteligencia artificial, al considerar que cualquier freno regulatorio representa un obstáculo innecesario para el desarrollo tecnológico.
Entre las figuras de la industria que han solicitado marcos legales claros se encuentran Dario Amodei, de Anthropic; Sam Altman, de OpenAI, y el empresario Elon Musk. Sus propuestas buscan establecer condiciones relacionadas con la responsabilidad legal y la seguridad nacional.
A través de sus redes sociales oficiales, el presidente estadounidense sostuvo que un líder “fuerte e inteligente”, con un alto coeficiente intelectual, sería suficiente para controlar cualquier agente de inteligencia artificial. Según Trump, Estados Unidos ya cuenta con esa figura en la Oficina Oval.
La declaración ocurre después de una serie de hackeos recientes que mostraron cómo la inteligencia artificial podría ser utilizada para engañar a personas. Estos incidentes habían incrementado la preocupación en torno a la seguridad y la necesidad de establecer reglas para esta tecnología.
Anthropic se ha convertido en uno de los principales blancos de la administración estadounidense, luego de enfrentar bloqueos temporales del Pentágono por una presunta amenaza a la seguridad. La relación entre la empresa y el gobierno permanece tensa.
El sábado pasado, Amodei publicó un extenso ensayo en el que pidió un desarrollo más lento y cauteloso de la inteligencia artificial. Mientras tanto, empresas como Microsoft presentaron este lunes su propio código de conducta con el objetivo de mantener el control humano sobre esta tecnología.
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La administración de Trump, sin embargo, mantiene la preocupación de que cualquier freno regulatorio pueda favorecer a China en la carrera tecnológica. El presidente sostiene que el país asiático sería el principal beneficiario de las restricciones al desarrollo de la IA.
En el corto plazo, el gobierno estadounidense descarta impulsar leyes restrictivas, mientras empresas como Anthropic continúan bajo escrutinio y el factor geopolítico frente a China permanece como una de las principales prioridades.



