
Morena se encuentra en ebullición. A un año de las elecciones del 6 de junio de 2027, las contiendas internas se multiplican. Decenas, si no es que cientos de cuadros morenistas se han activado en busca de su siguiente cargo público. En una elección en la que se renovarán casi 3 mil puestos públicos, hay demasiados perfiles interesados en ser candidatos del oficialismo.
Entre los miles de carreras internas por las candidaturas, destacan las 17 que definirán a las llamadas “coordinaciones estatales de defensa de la cuarta transformación”, un eufemismo inventado por Morena para nombrar a quienes serán, en realidad, sus candidatas y candidatos a las 17 gubernaturas que estarán en juego.
En la lista, destacan los 13 Estados que hoy gobierna el oficialismo y que renovarán su gubernatura en 2027: Baja California, Baja California Sur, Campeche, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala, Zacatecas y San Luis Potosí, donde el Verde se ha declarado aliado fiel de la 4T. Pero también hay tensiones en tres Estados que gobierna el PAN (Aguascalientes, Chihuahua y Querétaro), y en Nuevo León, uno de los dos bastiones de Movimiento Ciudadano.
Para esas candidaturas, hay más de 50 cuadros de Morena, Verde y PT en plena competencia para hacer que su nombre sea recordado en el momento en el que se levanten las decisivas encuestas de julio. Hay estados donde Morena ejerce un dominio indiscutible, como Guerrero, donde cualquiera podría ganar y, por lo mismo, tienen hasta diez aspirantes.
Otros, donde Morena cree que puede ganar por los malos gobiernos actuales, como Nuevo León, donde Samuel García se hunde cada vez más en medio de escándalos de corrupción y polémicas. Ahí hay siete aspirantes ya en contienda.
Existen bastiones donde la pelea se concentra en dos, lo que ha polarizado al oficialismo. Uno de esos es Chihuahua, donde la contienda entre la senadora Andrea Chávez y el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, divide a Morena en dos bandos casi irreconciliables.
Hay entidades donde los gobernadores quieren imponer sucesor, como Campeche, donde Layda Sansores se adelantó y nombró coordinador a Pablo Lázarus, o Michoacán, donde Alfredo Ramírez Bedolla impulsa a su secretaria de Movilidad, Gladys Bitanda, con ganas de cerrarle el paso al senador Raúl Morón.
Finalmente, están aquellas entidades donde el Verde cree que puede imponer candidato y está dispuesto a romper la alianza con Morena para lograrlo. El caso emblemático es San Luis Potosí, donde el gobernador, Ricardo Gallardo, se empeña en heredarle el poder a su esposa, la senadora verde Ruth González Silva. Pero también está Zacatecas, donde uno de los líderes nacionales del PVEM, Carlos Puente, quiere aprovechar la caída de Saúl Monreal, quien ya fue bajado de la contienda. Y Nayarit, donde la mejor posicionada en las encuestas es la también senadora verde Jasmine Bugarín.
La lucha por las candidaturas del oficialismo causará la licencia de al menos 16 senadores de la 4T, para participar en las encuestas. De Morena, Nora Ruvalcaba, en Aguascalientes; Beatriz Mojica, en Guerrero; Andrea Chávez, en Chihuahua; Verónica Díaz, en Zacatecas; Beatriz Robles, en Querétaro; Julieta Ramírez, en Baja California; Lucía Trasviña, en Baja California Sur; Imelda Castro, en Sinaloa; Raúl Morón, en Michoacán; Ana Lilia Rivera, en Tlaxcala; Lorenia Valles, en Sonora y Blanca Judith Díaz, en Nuevo León. Del Verde, Jasmine Bugarín, en Nayarit; Karen Castrejón, en Guerrero; Waldo Fernández, en Nuevo León, y Virgilio Mendoza, en Colima. Y del PT, Geovanna Bañuelos, en Zacatecas.
También ha causado bajas sensibles en el Gobierno de Claudia Sheinbaum: Esthela Damián renunció a la Consejería Jurídica de la Presidencia para competir en Guerrero; Tatiana Clouthier dejó el Instituto de los Mexicanos en el Exterior, para buscar la candidatura de Nuevo León, donde también compite Clara Luz Flors, quien acaba de pedir licencia a la dirección de Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación. Rafael Marín Mollinedo dejó la Agencia Nacional de Aduanas, pues quiere ser candidato en Quintana Roo, y Santiago Nieto abandonó el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, pues aspira a ser candidato en Querétaro.
A la larga lista de aspirantes se suman delegados de los Programas del Bienestar, diputados federales, presidentes municipales, diputados locales y funcionarios federales y locales.
Morena está en ebullición de cara al inicio formal de las contiendas internas, programado originalmente para el 22 de junio. Por ello, la dirigente Ariadna Montiel, y la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlalli Hernández, ya recorren el país, estado por estado, para reunirse con los aspirantes y acordar reglas mínimas de competencia que eviten fracturas.
Las negociaciones incluyen a sus aliados (Verde y PT), para formalizar en qué estados irían en alianza, en cuales con candidatura común y en cuáles de plano separados. Pero también para integrar a los candidatos de los tres partidos en una sola encuesta estatal, para garantizar que el más competitivo sea apoyado por las tres fuerzas políticas.
Puesto así, parece fácil, pero lo cierto es que Ariadna y Citlalli, enviadas a Morena por la presidenta Claudia Sheinbaum para poner orden, y componer lo que descompusieron Luisa María Alcalde y Andy López Beltrán, están encontrando un partido-movimiento ya balcanizado, con corrientes, grupos de apoyo e intereses que respaldan proyectos distintos. La operación es difícil y de ella depende el éxito del oficialismo en 2027.


