A más de medio siglo de la histórica conquista de Brasil en el Mundial de México 70, la habitación donde descansó Pelé antes de disputar la final contra Italia permanece prácticamente intacta y se ha convertido en una de las joyas menos conocidas para los aficionados al futbol.
Lo más sorprendente es su ubicación: no se encuentra en un hotel tradicional ni en un museo deportivo, sino dentro de las instalaciones de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS), al sur de la Ciudad de México.
La llamada habitación número 1 conserva gran parte de los elementos originales que utilizó la selección brasileña durante su estancia previa al partido que marcó la consagración definitiva de Pelé como una leyenda mundial.

“Este piso sí lo pisó Pelé”, afirmó Pedro Kumamoto, secretario de la CISS, quien explicó que el espacio fue preservado durante décadas mediante un proceso de resguardo que permitió mantenerlo casi intacto.
En el lugar aún permanecen objetos originales como el piso, el apagador, las sillas, el escritorio, una lámpara e incluso el cesto de basura. En el baño se conservan también los azulejos, la regadera y los sanitarios que formaban parte de las instalaciones en 1970.
Lo que hoy funciona como una cápsula del tiempo fue construido originalmente para hospedar a especialistas y funcionarios dedicados a temas de seguridad social en América. Sin embargo, por su cercanía con el entonces Estadio Azteca y sus instalaciones recién inauguradas, fue elegido para alojar a la selección brasileña durante la etapa final del torneo.

La presencia de Pelé atrajo a decenas de aficionados que se congregaban frente al edificio con la esperanza de verlo. De acuerdo con testimonios recopilados por la institución, el astro brasileño acostumbraba salir al balcón para saludar a quienes acudían a observarlo.
“Es muy bonito ver a personas de 70 o 75 años recordar cuando eran jóvenes o niños que saludaban a Pelé”, relató Kumamoto al recordar las historias que aún comparten vecinos de la zona.
Durante años, la habitación permaneció como una colección privada de la CISS, pero recientemente comenzó a abrirse al público como parte de un pequeño espacio museográfico dedicado a preservar la memoria de aquel episodio histórico.

Con la llegada del Mundial 2026, la institución busca convertir este lugar en un punto de interés para visitantes nacionales y extranjeros, mediante recorridos guiados en distintos idiomas que permitan conocer de cerca uno de los escenarios menos conocidos de la historia del futbol.
Además de la habitación, el recorrido incluye fotografías, objetos de época, una televisión que reproduce imágenes del torneo y diversos recuerdos relacionados con la selección brasileña que conquistó el campeonato mundial encabezada por Édson Arantes do Nascimento, el único futbolista en ganar tres Copas del Mundo (1958, 1962 y 1970).
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Lo que comenzó como un espacio reservado para expertos en seguridad social se ha transformado en un inesperado santuario futbolístico que mantiene viva la memoria de uno de los momentos más emblemáticos en la historia de los mundiales.



