La nueva política migratoria impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, obligará a los solicitantes de la green card a regresar a sus países de origen mientras esperan una resolución de su trámite, una medida que podría afectar a más de medio millón de personas cada año, advirtieron especialistas.
La disposición, vigente desde la semana pasada, elimina la posibilidad de que muchos migrantes realicen el ajuste de estatus dentro de Estados Unidos y los obliga a completar el proceso en consulados estadounidenses en el extranjero.
Para Daniel Costa, director de investigación sobre leyes y política de inmigración del Economic Policy Institute (EPI), la medida tendrá consecuencias negativas para miles de familias y trabajadores.

“Va a complicar las vidas de mucha gente porque van a tener que salir de su trabajo. Si no pueden trabajar remoto en otro país, van a perder su trabajo, probablemente”, señaló.
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Datos del Departamento de Seguridad Nacional indican que 58% de los más de 1.35 millones de personas que obtuvieron la residencia legal en el año fiscal 2024 lo hicieron mediante el ajuste de estatus dentro de Estados Unidos.
La Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración (AILA) alertó que la política afectará especialmente a migrantes con familiares, empleos o estatus temporales en el país, además de que podría provocar separaciones familiares durante meses o incluso años.

Especialistas consideran que la medida forma parte de una estrategia más amplia de la Administración Trump para reducir no solo la migración irregular, sino también la migración legal, con posibles repercusiones económicas para Estados Unidos.
Con información de EFE.


