Un partido de hockey de secundaria en Rhode Island terminó en tragedia el lunes por la noche, cuando un hombre armado abrió fuego en plena grada, mató a su exesposa y a su hijo adulto, hirió a tres personas más y finalmente se quitó la vida. En medio del caos, otro asistente asegura que se lanzó contra el tirador e intentó detenerlo a golpes.
De acuerdo con la policía de Pawtucket, el atacante fue identificado como Robert Dorgan, de 56 años, quien también se hacía llamar Roberta. Las autoridades confirmaron que disparó fatalmente contra su exesposa y el hijo que ambos tenían en común. Otro de sus hijos jugaba en la pista en ese momento y resultó ileso.
La escena ocurrió en el Dennis M. Lynch Arena, donde familiares y amigos se habían reunido para apoyar a los equipos juveniles. Michael Black, de 58 años, estaba en las gradas con su esposa y una pareja de amigos para ver jugar al hijo de ellos.
Al principio, dijo, nadie entendía lo que estaba pasando.
“Escuché dos explosiones y pensé que eran globos reventándose frente a nosotros”, relató Black, vecino de North Smithfield. “Luego vino una tercera”.
Fue entonces cuando vio al hombre apuntando hacia la segunda fila de asientos. “Lo único que vi fue que esta persona apuntaba con un arma a la gente. Ni siquiera miré a mi esposa. Solo le grité: ‘¡Corre, corre!’
Sin pensarlo demasiado, Black se abalanzó sobre el agresor. Contó que logró sujetar el arma, pero su mano izquierda quedó atrapada en la corredera, lo que impidió que el arma volviera a disparar.
“Intentaba apretar el gatillo y el arma no funcionaba porque mi mano estaba en medio”, explicó. Durante el forcejeo, otras personas que estaban cerca también se lanzaron para ayudar a someterlo.
Sin embargo, el momento crítico llegó cuando Dorgan, según el testimonio de Black, logró meter la mano en su chaqueta y sacar una segunda pistola, aparentemente igual a la primera.
“Tenía cara de miedo”, recordó Black.
Acto seguido, el atacante se disparó en la boca. La policía confirmó que Dorgan murió en el lugar por una herida autoinfligida.
Además de las dos víctimas mortales, tres personas más, los padres de la exesposa y un amigo de la familia, resultaron heridas de gravedad y permanecían en estado crítico hasta el martes.
La jefa de policía de Pawtucket, Tina Goncalves, informó en conferencia de prensa que el motivo del ataque sigue bajo investigación. Las autoridades ejecutaban órdenes de cateo y analizaban evidencia para reconstruir lo ocurrido y entender qué llevó al agresor a cometer el ataque en un evento deportivo juvenil.
El caso ha sacudido a la comunidad local y reabre el debate en Estados Unidos sobre la facilidad de acceso a armas de fuego y la seguridad en espacios públicos, incluso en eventos escolares. Por ahora, la prioridad de las autoridades es esclarecer el móvil y acompañar a las familias afectadas por una noche que nadie imaginó terminaría en tragedia.

