En un giro inesperado de los acontecimientos dentro del recinto legislativo, el Senado de la República inhabilitó un salón de belleza ubicado en su segundo piso, apenas momentos después de que su existencia fuera ventilada ante la opinión pública. El espacio, que operaba bajo un perfil bajo en el complejo de Reforma e Insurgentes, fue objeto de controversia tras su reciente reapertura.
La senadora Laura Itzel Castillo, presidenta de la Mesa Directiva, salió al paso de las críticas asegurando que el lugar no representa un beneficio irregular. “Es un espacio que está adaptado para apoyo a las senadoras y a los senadores también, si se requiere, y no es nada fuera de lo normal”, declaró la legisladora, comparando la situación con los servicios existentes en la Cámara de Diputados.
Entre la defensa y los sellos de clausura
A pesar de la defensa pública del espacio, personal de resguardo procedió a colocar sellos de clausura en la puerta del local sin emitir un comunicado oficial sobre los motivos. Previo a esto, Castillo enfatizó que el inmueble no implica un gasto al erario: “Quiero decirles que cada una de las senadoras paga el servicio que se hace. No se les está pagando el peinado, ni el maquillaje, ni la pintura”.
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El establecimiento, que carece de señalética oficial y solo muestra una placa blanca, cuenta con equipamiento básico de peluquería y maquillaje. Según la senadora, la presencia de la estilista, identificada como Jasmine, responde a que “todos y todos tenemos que estar bien presentados para venir a las sesiones”.
Un historial de austeridad interrumpido
Este salón de belleza había sido desmantelado en 2018 como parte de las políticas de austeridad republicana de la administración actual, bajo el argumento de que se trataba de un gasto ostentoso e innecesario. No obstante, versiones parlamentarias sugerían que la reciente reactivación fue impulsada por el círculo cercano de la senadora Andrea Chávez, versión que la presidencia del Senado desmintió, atribuyéndolo a una petición colectiva de las legisladoras.
Mientras que integrantes de Morena, el PT y el Partido Verde hacían uso de las instalaciones, legisladoras de la oposición afirmaron desconocer por completo que el recinto ofreciera servicios de estilismo.
Antecedentes en San Lázaro
La polémica por los servicios personales no es nueva en el Poder Legislativo. En la Cámara de Diputados, se han registrado incidentes similares:
- En 2016, el diputado Ariel Juárez solicitó formalmente el ingreso de su estilista personal a las peluquerías del recinto.
- En 2007, la panista María Elena Álvarez Bernal cuestionó que la Cámara baja cubriera estos costos, proponiendo que fuesen los propios legisladores quienes pagaran por los servicios de forma privada.
Actualmente, el futuro de este espacio en el Senado permanece incierto tras la colocación de los sellos que prohíben su acceso.


