Foto: France 24
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump descartó transmitir en directo la ejecución de Nidal Malik Hasan, responsable del tiroteo en Fort Hood, tras las críticas de republicanos, demócratas y líderes religiosos. El vicepresidente JD Vance también declaró que no vería la transmisión.
Trump afirmó que difundir la ejecución “podría haber sido un fuerte elemento disuasorio para que el mundo presenciara cómo Estados Unidos trata a terroristas y ESCORIA como Hasan”. Sin embargo, reconoció que las personas bien intencionadas preferirían no verlo morir en una transmisión pública.
El Pentágono mantiene el 3 de diciembre como fecha programada para la ejecución por pelotón de fusilamiento. Trump indicó que los familiares directos de las víctimas podrán presenciarla en persona, si así lo desean. La propuesta de transmitirla en vivo generó preocupación por el riesgo de que las imágenes fomentaran la radicalización.
Vance recordó que Hasan asesinó a personas inocentes, pero señaló que no vería la transmisión si finalmente se realizaba. La decisión también fue cuestionada por representantes de la Iglesia católica, que se opone a la pena de muerte, y por el arzobispo Paul S. Coakley, quien la calificó como una “promoción bárbara de una cultura de la muerte”.
Hasan, psiquiatra del Ejército con rango de mayor, atacó a soldados en Fort Hood el 5 de noviembre de 2009 con una pistola con mira láser, mientras esperaban atención médica previa a su despliegue. Durante el tiroteo gritó “Alá akbar”, expresión árabe que significa “¡Dios es grande!”.
Durante su juicio en 2013, Hasan sostuvo que buscaba impedir que los soldados fueran enviados a Afganistán para matar a sus compañeros musulmanes, pero un juez militar le prohibió presentar ese argumento como defensa. Quedó paralizado de la cintura para abajo tras recibir un disparo por la espalda de las fuerzas del orden y actualmente utiliza una silla de ruedas.
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Hasan podría solicitar un aplazamiento prolongado de su ejecución. Trump, por su parte, defendió el uso del pelotón de fusilamiento y afirmó: “Realmente no me importa cómo se vaya, siempre y cuando se vaya”.
La última ejecución de un militar estadounidense mediante pelotón de fusilamiento no se ha realizado desde la Segunda Guerra Mundial. La ejecución militar más reciente ocurrió el 13 de abril de 1961, cuando el soldado John Bennett fue ahorcado.



