Hermosillo, Sonora.- La comparación constante con otras personas puede convertirse en una dinámica que impide reconocer los aspectos positivos de la propia vida, señaló el Padre Yaco, quien recomendó practicar el agradecimiento y fortalecer desde la infancia la certeza de sentirse amado.
Durante su intervención en Proyecto Puente con Luis Alberto Medina, el párroco explicó que compararse coloca a las personas en una situación desigual, debido a que cada quien conoce su propia historia y experiencias, mientras que de los demás suele observar solamente una parte, particularmente cuando se trata de lo que muestran en redes sociales.
“Cuando tú te comparas, entras a un juego injusto. Tu mente empieza un juego injusto porque está comparándote a ti con toda tu historia, con todo tu bagaje este del pasado con una persona que solo estás viendo una parte y lo peor es que la parte bonita”, expuso.
Como una forma de enfrentar esta tendencia, el Padre Yaco planteó desarrollar la virtud del agradecimiento, al considerar que una persona agradecida puede concentrarse en aquello que tiene y en las situaciones positivas que ocurren en su vida, en lugar de dirigir constantemente la atención hacia los demás.
“Ser agradecido no significa que todo está bien en tu vida, sino al contrario, significa que en medio de las tormentas y días difíciles aprendes a ver lo bueno”, expresó.
También señaló que es común postergar la felicidad al pensar que llegará cuando se cumplan determinadas condiciones, como conseguir un empleo, casarse u obtener algún otro objetivo.
Para ejemplificarlo, recordó una experiencia durante el tiempo que estuvo en Nogales, cuando acudía a un centro penitenciario.
Relató que en una dinámica preguntó a los internos quiénes se consideraban felices y ninguno levantó la mano.
Uno de ellos respondió que estaban en la cárcel, a lo que el religioso reflexionó que, al salir, podrían volver a posponer su bienestar hasta conseguir trabajo, casarse u obtener alguna otra meta.
El Padre Yaco también destacó la importancia de transmitir a los niños la certeza de sentirse amados de manera incondicional.
Consideró que crecer con esa seguridad puede ayudarles a enfrentar situaciones como el bullying y otras dificultades.
“Eres hijo amado de Dios. Cuando un niño crece sabiéndose amado así, de esa manera, incondicionalmente”, afirmó al referirse al mensaje que, desde su perspectiva, debe repetirse a los menores.
Durante la conversación también se abordó la importancia de contar con modelos a seguir sin convertirlos en una obsesión.
Se planteó que admirar a una persona puede servir para establecer metas, pero que la comparación puede adquirir una dimensión negativa cuando se acompaña de sentimientos como la envidia o el odio.
El religioso sostuvo que siempre existirán personas que tengan más o menos que uno, por lo que convertir esas diferencias en una medida permanente de la propia vida puede generar malestar.
Por ello, insistió en la importancia del amor, el agradecimiento y un sano equilibrio para enfrentar las comparaciones.
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“Una persona que es agradecida es una persona que siempre está viendo lo bueno que tiene, lo bueno que le pasa”, señaló el Padre Yaco durante la conversación.



