Hermosillo, Sonora.- Ante el aumento de expresiones de violencia e intolerancia, el Padre Yaco llamó a las familias a trabajar desde casa en la formación de niños y jóvenes con valores, empatía y capacidad para relacionarse con otras personas.
Durante su participación en Proyecto Puente con Luis Alberto Medina, el sacerdote señaló que la violencia no solamente aparece en hechos graves, sino que también puede comenzar con actitudes cotidianas que poco a poco llegan a normalizarse, como las burlas, los apodos, los juicios hacia otras personas o incluso la forma de reaccionar durante el tráfico.
“Creo que lamentablemente volvemos al tema de esta cultura de violencia en la que estamos creciendo y que poco a poco se va a normalizando”, expresó.
Como primer paso, recomendó evitar lo que denominó violencia sutil y sustituirla por comportamientos más positivos, amables y empáticos.
Entre ellos mencionó cuidar la manera en que se habla con los demás, evitar levantar la voz durante una discusión y reducir conductas que generan ambientes de tensión.
El Padre Yaco también destacó la importancia de que los padres trabajen en la formación interior y espiritual de sus hijos, pero consideró que esto debe complementarse con experiencias que les permitan conocer otras realidades.
Como ejemplo, relató el caso de un padre que tenía a sus cuatro hijas en un entorno muy protegido y temía que ese aislamiento les impidiera comprender otras situaciones sociales.
Ante ello, recomendó que las familias realicen actividades juntos, como acudir a un asilo, un orfanato o una colonia para llevar víveres.
Según explicó, este contacto con otras realidades puede ayudar a desarrollar la empatía desde edades tempranas.
También planteó involucrar a los menores en actividades que favorezcan la convivencia y el desarrollo de habilidades, como grupos Scouts, clases de música, natación o actividades dentro de las iglesias. Recordó que durante 12 años formó parte de los Scouts de México, donde aprendió valores como el amor a la naturaleza, el amor a la patria y el trabajo en equipo.
“Cuando un niño se aísla, punto número uno, empieza el problema”, advirtió el sacerdote, al señalar que muchos menores pueden pasar gran parte de la tarde solos en casa, frente a videojuegos o televisión, sin suficientes espacios de convivencia.
Finalmente, destacó la importancia de reconstruir el tejido social también desde las familias, mediante la recuperación de la convivencia y de los espacios compartidos.
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Consideró que acompañar a los hijos en actividades y relaciones humanas representa una inversión a largo plazo para fortalecer sus valores y ayudarlos a enfrentar situaciones de violencia e intolerancia.



