El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abrió la posibilidad de revisar la postura de su país respecto a la soberanía de las Islas Malvinas, en medio de reportes que apuntan a que la disputa podría ser utilizada como una herramienta de presión sobre el Reino Unido.
Cuestionado sobre si estaría dispuesto a modificar la posición estadounidense, Trump respondió que “siempre reviso cada postura”, al tiempo que señaló que la postura actual es “solo una de muchas”.
La declaración ocurre después de reportes que señalan que funcionarios del Pentágono han evaluado utilizar la cuestión de las Malvinas como una posible palanca para presionar a Londres a incrementar su gasto en defensa hasta el 5% del PIB, en el marco de los compromisos de los países de la OTAN.
Sin embargo, hasta ahora la posición oficial de Washington no ha cambiado. Estados Unidos mantiene una postura diplomática de neutralidad respecto a la soberanía de las islas, aunque reconoce que el Reino Unido ejerce actualmente el control de facto sobre el archipiélago.
🇦🇷 Trump abre la puerta a revisar postura sobre las Malvinas
— Azucena Uresti (@azucenau) August 31, 2026
Donald Trump afirmó que Estados Unidos podría reconsiderar su posición sobre las Islas Malvinas, al señalar que “siempre reviso cada postura” y que esa es “solo una de muchas”. pic.twitter.com/xuHU62hmaB
Antecedentes históricos
La relación de Washington con la disputa tiene antecedentes que se remontan al siglo XIX. En 1831, el buque estadounidense USS Lexington atacó el asentamiento argentino de Puerto Soledad, entonces bajo la administración de Luis Vernet, después de un conflicto relacionado con barcos balleneros estadounidenses. Años después, Estados Unidos mantuvo su negativa a reconocer una jurisdicción argentina sobre las islas.
Durante la Guerra de Malvinas de 1982, la administración de Ronald Reagan intentó inicialmente mediar entre Argentina y Reino Unido. Tras el fracaso de las negociaciones, Washington terminó apoyando a Londres con inteligencia, logística, sanciones y asistencia militar, aunque evitó adoptar formalmente una posición jurídica sobre la soberanía.
Desde entonces, las sucesivas administraciones estadounidenses han mantenido la neutralidad oficial y han llamado a Argentina y Reino Unido a resolver la disputa mediante negociaciones pacíficas.
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Ahora, las declaraciones de Trump vuelven a colocar el tema bajo los reflectores, aunque cualquier cambio formal en la política estadounidense requeriría superar la postura diplomática que Washington ha mantenido durante décadas.




