Hermosillo, Sonora.- La violencia, el bullying y la forma en que los niños enfrentan su entorno son temas que deben abordarse desde casa, consideró Trixia Valle, autora de 22 libros y especialista en educación para la paz, durante una entrevista en Proyecto Puente.
De visita en Hermosillo para capacitar a docentes, Valle habló sobre su libro Niños malos y la cultura del odio, en el que analiza las causas que pueden influir en conductas violentas y plantea la necesidad de que los padres establezcan límites y acompañen a sus hijos en su formación.
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La especialista sostuvo que actualmente existe una tendencia hacia la normalización de contenidos violentos y conductas que pueden afectar la convivencia social. Señaló que videojuegos, series, caricaturas y otros contenidos deben ser supervisados por los adultos para evitar que los menores tengan acceso sin restricciones.
Valle también cuestionó algunas interpretaciones de estilos de crianza como la crianza respetuosa, afectiva y con apego, al considerar que pueden confundirse con la ausencia de reglas y consecuencias. Subrayó que establecer límites forma parte de la educación de los menores y que los padres deben trabajar de manera coordinada con maestros y escuelas.
Sobre el uso de dispositivos electrónicos, recomendó que los menores tengan restricciones y supervisión de los contenidos que consumen. Consideró que los padres deben conocer qué aplicaciones utilizan sus hijos, cuánto tiempo pasan frente a las pantallas y qué materiales están viendo.
Al abordar la pregunta sobre si un niño considerado “malo” nace o se hace, Valle explicó que, desde su perspectiva, existen casos en los que una persona puede presentar características de psicopatía desde la infancia. Señaló que una de las señales que deben llamar la atención es que un menor realice acciones dañinas y no muestre remordimiento.
Ante este tipo de conductas, recomendó buscar una valoración especializada para determinar su origen y descartar posibles problemas neurológicos o psicológicos. Valle insistió en que la formación de los menores requiere atención de los padres y límites claros desde las primeras etapas de su desarrollo.




