Foto: La Jornada
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, generó controversia durante su visita a la zona cero en Buenaventura, donde fue grabado entregando balones de fútbol con el logo de su partido, Defensores de la Patria, a damnificados por el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió al país.
Videos difundidos en redes sociales muestran al mandatario arrojando los balones desde su vehículo oficial hacia la multitud. Desde el oficialismo, la entrega fue presentada como un gesto de apoyo psicosocial para los menores afectados, pero la acción provocó críticas por el presunto uso de propaganda política durante la emergencia.
El líder social Leonard Rentería cuestionó al presidente y señaló que, aunque el deporte puede ser valioso en tiempos de paz, las posibilidades de jugar son nulas cuando las víctimas enfrentan miedo y hambre. También exigió respeto por el dolor de los damnificados y soluciones para quienes permanecen a la intemperie.
Las críticas se producen mientras cientos de familias continúan con necesidades básicas en medio de la emergencia. El último reporte oficial de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) contabiliza 287 fallecidos, más de 4 mil 147 heridos y cerca de 200 desaparecidos.
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El terremoto también afectó la infraestructura educativa. Las autoridades han registrado daños de diversa consideración en más de 3 mil 200 escuelas, especialmente en zonas como el departamento del Chocó. En la comunidad de La Encharca, municipio de Medio San Juan, una escuela rural permanece sin electricidad, agua potable y conectividad desde el terremoto.
“Lo que pudieron hacer (los niños) fue acercarse a sus maestros y abrazarse, con ese miedo, viviendo la situación”, aseguró a EFE el líder comunitario John Freddy Ibarbo Mosquera, quien explicó que algunas aulas presentan grietas. Los menores permanecen sin clases mientras esperan una revisión técnica que determine si el plantel es seguro. “Los niños están a la expectativa de lo que pueda pasar”, agregó.




