Hermosillo, Sonora.- La más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI muestra una disminución en la percepción de inseguridad en Hermosillo, Cajeme y Nogales.
Sin embargo, ¿estos resultados reflejan una mejora real en la seguridad o responden a otros factores? Ese fue el tema central de la mesa Al Tú x Tú de Proyecto Puente, donde los periodistas Alan Castro y Solangel Ochoa debatieron sobre el alcance de estas cifras.
Durante la conversación, ambos coincidieron en que es necesario distinguir entre la reducción de delitos de alto impacto y la percepción ciudadana de inseguridad, pues se trata de indicadores diferentes.
Mientras las estadísticas oficiales muestran una tendencia a la baja en algunos delitos, la sensación de seguridad entre la población evoluciona a un ritmo distinto y está influida por factores como la confianza en las autoridades, la presencia policial y las experiencias personales.
Uno de los puntos abordados fue el contraste entre Hermosillo y Cajeme. Alan Castro señaló que, aunque existe una estrategia de seguridad encabezada por los gobiernos federal y estatal que ha generado resultados, los municipios también tienen responsabilidad en fortalecer la confianza ciudadana mediante inversión, proximidad policial y comunicación de los avances.
En ese contexto, afirmó que Hermosillo ha mostrado una mejora más acelerada en la percepción de seguridad que Cajeme, donde la ciudadanía continúa manifestando altos niveles de preocupación.
Por su parte, Solangel Ochoa sostuvo que la disminución de la percepción de inseguridad debe analizarse como parte de una tendencia derivada de la reducción de los delitos de alto impacto, particularmente de los homicidios dolosos.
También destacó acciones implementadas por el Gobierno de Sonora, como el incremento del presupuesto para seguridad, el fortalecimiento de la fuerza policial, la creación de la Universidad de Seguridad Pública del Estado de Sonora y el trabajo permanente de la Mesa Estatal de Seguridad, al considerar que son factores que contribuyen a mejorar los indicadores.
En el debate también se planteó que la ENSU mide la percepción de la población respecto a situaciones cotidianas, como caminar por la calle o acudir a un cajero automático, y no exclusivamente la incidencia de homicidios.
Además, se discutió el impacto que pueden tener la comunicación institucional, la cobertura mediática de hechos violentos y los cambios metodológicos en la clasificación de algunos delitos sobre la interpretación de las cifras oficiales.
Como conclusión, los participantes coincidieron en que la reducción de la percepción de inseguridad representa una señal positiva, aunque advirtieron que recuperar la confianza de la ciudadanía es un proceso gradual.
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Mientras las cifras muestran avances en algunos indicadores, consideraron que el reto sigue siendo consolidar políticas públicas sostenidas que permitan traducir esos resultados en una mayor sensación de seguridad para la población.




