El Gobierno de Estados Unidos publicó un informe de 100 páginas en el que identifica a Cuba como una amenaza para la seguridad nacional, al señalar que el Gobierno de la isla ha desarrollado durante más de seis décadas una estrategia para influir y afectar los intereses estadounidenses mediante actividades de inteligencia, redes de influencia y alianzas internacionales.
El documento, titulado “Cuba. La capital del comunismo en el siglo XXI”, fue presentado durante la administración del presidente Donald Trump y bajo la conducción del secretario de Estado, Marco Rubio.
En él se sostiene que La Habana ha buscado “socavar, degradar y desestabilizar a Estados Unidos” a través de diversas operaciones de inteligencia y vínculos con organizaciones políticas y sociales.
Informe señala presunto espionaje y apoyo a actividades extremistas
El reporte también afirma que Cuba ha brindado entrenamiento a presuntos terroristas, refugio a fugitivos e infiltrado instituciones estadounidenses.
Además, sostiene que el Gobierno cubano respaldó movimientos de extrema izquierda y desarrolló una campaña de espionaje que, según el propio documento, alcanzó un nivel de penetración superior al previsto por sus impulsores.
Estas afirmaciones forman parte de la evaluación elaborada por el Departamento de Estado y representan la postura oficial de la administración estadounidense.
Otro de los puntos centrales del informe se refiere a la presencia de actores extranjeros en territorio cubano. De acuerdo con Washington, la isla albergaría un número creciente de instalaciones relacionadas con inteligencia y seguridad operadas por países considerados adversarios de Estados Unidos.
El documento asegura que Rusia, China e Irán han fortalecido sus relaciones con La Habana y que utilizan la isla como una plataforma para ampliar sus capacidades de inteligencia e influencia en el hemisferio occidental, debido a su cercanía geográfica con territorio estadounidense.
Cuba rechaza los señalamientos
En respuesta, el Gobierno de Cuba rechazó las acusaciones contenidas en el informe y negó que existan instalaciones militares o de inteligencia pertenecientes a Rusia, China u otras potencias extranjeras dentro de su territorio.
Las autoridades cubanas sostuvieron que corresponde únicamente al pueblo de la isla decidir su futuro y acusaron a Estados Unidos de utilizar este tipo de documentos para justificar un endurecimiento de su política hacia La Habana.
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La publicación del informe ocurre en un contexto de mayor tensión diplomática entre ambos países. Apenas la semana pasada, el secretario Marco Rubio encabezó una reunión ministerial en la que el Gobierno estadounidense abordó estrategias para combatir organizaciones extremistas, un tema que, según Washington, mantiene relación con el Gobierno cubano.
Con información de EFE y Aristegui Noticias
Cuba’s assault on the United States was never, at root, a quarrel over economic policy or sovereignty or even ownership of a particular territory.
— Department of State (@StateDept) July 20, 2026
It was a revolution against Western civilization itself. https://t.co/U2maUaGXXk




