La detección del primer caso de gusano barrenador en Chihuahua activó las alertas entre ganaderos y productores de leche de Ciudad Juárez, quienes reforzaron las medidas sanitarias en sus establos ante el riesgo de afectaciones a la actividad pecuaria y posibles restricciones a las exportaciones de ganado.
El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) confirmó hace tres días el primer caso de la plaga en Chihuahua, detectado en un becerro del municipio de Hidalgo del Parral. Tras el reporte, productores lecheros de la frontera incrementaron los protocolos de prevención para evitar la propagación del insecto que deposita larvas en heridas abiertas del ganado.

José Alfonso Prieto Rodríguez, productor lechero de la región, explicó que el sector mantiene estrictas medidas sanitarias para reducir riesgos. “Sabemos que no estamos exentos, pero hemos tratado de tener las máximas precauciones con fumigación y la aplicación de cicatrizantes en las heridas de los animales en cuanto son detectadas”, señaló.
Los establos aumentaron la frecuencia de fumigación con cipermetrina, además de reforzar la limpieza y eliminar fuentes de humedad y acumulación de estiércol, condiciones que favorecen la reproducción de insectos. Prieto Rodríguez advirtió que una vaca infectada puede reducir considerablemente su producción de leche debido al estrés provocado por la enfermedad, lo que afecta la rentabilidad de los productores.
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De acuerdo con Senasica, el gusano barrenador ya se encuentra en 27 de los 32 estados del país. Con corte al 13 de julio, el organismo reportó mil 951 casos activos en México, con mayor presencia en entidades como Yucatán, Puebla, San Luis Potosí, Hidalgo, Oaxaca, Chiapas y Tamaulipas. Aunque la plaga afecta directamente al animal, los productores aclararon que no representa un riesgo para el consumo de leche, queso o carne. “Hay gente que piensa que puede afectar los alimentos, pero no. La afectación es únicamente en el animal; los productos lácteos y la carne son seguros para el consumo”, afirmó Prieto Rodríguez.

Trabajadores del sector señalaron que una eventual propagación podría afectar la producción y el empleo de quienes dependen de esta actividad. Ángeles Ortiz, trabajadora de un establo en Ciudad Juárez, explicó que una infestación impactaría a propietarios, empleados y consumidores. “Si las reses se infectan, ya no podrían producir leche en óptimas condiciones. Nosotros perderíamos nuestro trabajo y los dueños su principal fuente de ingresos. También, dejaríamos de ofrecer productos como queso, crema, requesón y suero a nuestros clientes”, expresó. Mientras tanto, Estados Unidos mantiene cerrados sus puertos fronterizos para el ganado mexicano por el riesgo sanitario desde noviembre de 2024.
Con información de EFE.




