El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó a los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) reanudar los controles de tránsito como táctica para realizar arrestos, un día después de que la agencia informara la suspensión de esa práctica tras los asesinatos del mexicano Lorenzo Salgado Araujo y del colombiano Joan Sebastian Guerrero, ocurridos la semana pasada.
Trump aseguró que, para expulsar a los delincuentes que, según él, ingresaron al país durante la administración del expresidente Joe Biden, “debemos ser fuertes, duros e inteligentes y no podemos renunciar a una de las herramientas más importantes y eficaces del ICE para combatir el crimen: ¡la detención de tráfico!”. Además, afirmó que “si lo hacemos (detener la medida) estaremos jugando directamente a favor del delincuente”, al tiempo que elogió el trabajo de los agentes migratorios.

El cambio de política se dio después de que un agente del ICE mató el lunes en Maine al conductor colombiano Joan Sebastian Guerrero, una semana después de que otro elemento abatiera en Houston al mexicano Lorenzo Salgado Araujo. Desde el inicio de la campaña de deportaciones masivas impulsada por Trump, al menos 10 personas han muerto durante operativos migratorios, de las cuales cuatro viajaban en vehículos.
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Las reacciones no se hicieron esperar. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, pidió denunciar “a escala mundial” al ICE por presuntos crímenes contra la humanidad, mientras que Amnistía Internacional sostuvo que la estrategia antimigrante de la administración Trump “es un giro peligroso que antepone las cuotas a las vidas humanas” y acusó al organismo de actuar mediante operaciones “crueles, ilegales y militarizadas”.

En medio de este contexto, el ICE informó que Jesús Manuel Arenas-Silva, un venezolano de 45 años, murió bajo custodia mientras era trasladado entre centros de detención en Georgia, convirtiéndose en la persona número 22 fallecida bajo custodia migratoria. Además, un informe de Human Rights Watch y la Unión Estadunidense por las Libertades Civiles documentó denuncias de agresiones y golpes contra personas detenidas en el centro Camp East Montana, en Texas.
Por otra parte, el Departamento de Seguridad Interior (DHS) volvió a exhortar a los migrantes en situación irregular a “autodeportarse” mediante la aplicación CBP Home, con la posibilidad de recibir un cheque de 2 mil 600 dólares. A su vez, el zar fronterizo de Trump, Tom Homan, responsabilizó a los demócratas del aumento de la violencia contra agentes del ICE y advirtió: “Se seguirá derramando sangre a menos que (los demócratas) se callen y dejen que el ICE haga cumplir las leyes que ellos mismos promulgaron”.



