Brooklyn, NY.- El narcotraficante Ismael “El Mayo” Zambada solicitó al juez Brian Cogan pasar el resto de su vida encarcelado en un centro penitenciario médico y no en la cárcel de máxima seguridad ADX Florence en Colorado donde se encuentra Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Lo anterior a través de un memorándum de sentencia enviado a la corte por su abogado defensor, Frank Pérez. Dicho memorándum es el documento que un acusado que ya se declaró culpable o que fue encontrado culpable en un juicio envía al juez para que este lo valore antes de imponer la pena correspondiente.
En la misiva fechada el 6 de julio el defensor de Zambada subraya que él y su cliente son plenamente conscientes de que los delitos por los cuales el capo admitió su culpa el año pasado ameritan como única sanción posible la prisión de por vida. Por esa razón están de acuerdo en que esa sea la sanción que se le imponga.
Sin embargo, solicitan exclusivamente que el tribunal emita una recomendación sobre el tipo de establecimiento en el que El Mayo será recluido, y que dicha recomendación no incluya la cárcel de super máxima seguridad ADX Florence que es a la que tradicionalmente se canaliza a los delincuentes de alto perfil condenados por delitos similares. Actualmente en dicha prisión se encuentran, por ejemplo, “El Chapo” Guzmán y el exsecretario de seguridad, Genaro García Luna.

Según el abogado, Zambada, de 76 años, enfrenta diversos problemas de salud descritos en el informe de pre-sentencia, muchos de ellos de carácter progresivo, que requieren supervisión y atención médica constante. Con base en ello, la defensa pide que el juez recomiende su envío a instalaciones como los Federal Medical Centers (FMC Butner o FMC Rochester) o al Medical Center for Federal Prisoners (MCFP Springfield), o a otro centro médico‑administrativo similar que pueda atender sus necesidades físicas dentro de los parámetros de seguridad que determine el Buró de Prisiones.
El escrito cita el marco legal que faculta al Buró de Prisiones a decidir la designación de lugar de reclusión, pero recuerda que la norma ordena considerar las recomendaciones del tribunal sentenciador sobre el “tipo de penal o correccional” que se considere adecuado.
La defensa plantea que, aunque la cadena perpetua sea invariable, existe espacio para que el juez influya en las condiciones materiales de cumplimiento de la sentencia, particularmente en lo relativo a la atención médica.
Cabe señalar que la audiencia en la que el juez Brian Cogan definirá la sentencia que se le impondrá a Zambada está programada para el próximo 20 de julio en la Corte Federal en Brooklyn, NY.

“No somos iguales”
En su declaración de culpabilidad “El Mayo” Zambada aceptó que él fue uno de los fundadores y máximos líderes del Cártel de Sinaloa junto con “El Chapo” Guzmán.
Reconoció que por décadas ordenó el trasiego de drogas, el homicidio de rivales, y la corrupción de funcionarios en México de todos los niveles.
Sin embargo la defensa subraya que Zambada merece un trato carcelario distinto al de “El Chapo”. Se recuerda que Guzmán ejerció su derecho a ir a juicio, lo que derivó en un proceso de once semanas con decenas de testigos cooperantes, altos costos de seguridad y fuertes impactos logísticos para el tribunal y las autoridades.

También se señala que Guzmán apeló su condena y ha presentado múltiples recursos y quejas sobre sus condiciones de confinamiento.
En cambio, la defensa de El Mayo dice que su cliente comunicó desde el inicio que resolvería el caso mediante una declaración de culpabilidad, sin presentar mociones previas ni litigar la acusación; se declaró culpable en dos expedientes, asumiendo que la consecuencia sería prisión de por vida sin expectativa de liberación; renunció a recursos de apelación, a acciones de habeas corpus y a otros medios de impugnación posteriores a la sentencia; entre otros.
Pérez indica que en la mayoría de los casos federales, esa conducta suele traducirse en una pena menor frente a acusados con participación similar que optan por ir a juicio.
Sin embargo, en el caso de Zambada y Guzmán, ambos enfrentan la misma cadena perpetua, lo que limita el margen para distinguirlos en la fase de sentencia.
Por ello, el abogado argumenta que el sistema podría reflejar esa diferencia en la decisión sobre el tipo de cárcel donde Zambada cumplirá su condena, en lugar de enviarlo a la misma categoría de prisión de máxima seguridad que su antiguo socio criminal.
Carrera criminal
Como parte de su argumentación y como suele ser común en estas exposiciones, la defensa también describió la carrera criminal de su cliente con la finalidad de subrayar que ello ocurrió a través de una serie de hechos paulatinos y circunstanciales, y no de un deseo primigenio de liderar una organización criminal ni causar daño.
El texto indica que nació en 1950 en una familia de agricultores de subsistencia en una comunidad rural de Sinaloa, cursó sólo la primaria y dejó la escuela tras la muerte de su padre por cáncer, lo que lo llevó a hacerse cargo del rancho familiar.

Durante su adolescencia y juventud trabajó en una carnicería propiedad de un tío, realizando entregas de carne y aprendiendo el oficio, al tiempo que continuaba sembrando maíz y cuidando ganado en tierras familiares.
Según la carta, a los 19 años Zambada lo llevó a la sierra a sembrar marihuana camuflada entre surcos de maíz; la primera cosecha fue modesta, pero cada ciclo incrementó la cantidad plantada y la producción, lo que lo fue conectando con otros participantes sinaloenses en los mercados de marihuana y opio.
La defensa relata que, a lo largo de décadas, Zambada pasó de esos cultivos iniciales a ocupar una posición dominante en el tráfico de drogas primero en Sinaloa y posteriormente en México, en un proceso de escalamiento que no habría sido “previsto” en sus etapas iniciales.
El documento cita el testimonio de una hija de Zambada ante el oficial de libertad condicional, donde ella señala que su padre no aspiraba originalmente a llegar “a esa magnitud” de liderazgo, aunque finalmente se convirtió en una figura central en la estructura del cartel.
En la carta también se detalla su vida familiar: matrimonio en 1968 con Rosario Niebla, cinco hijos con ella, posterior separación y relaciones con otras mujeres, hasta alcanzar un total de 16 hijos, con los que habría intentado mantener vínculos.



