Los astronautas de Artemis II de la NASA comenzarán los preparativos para el reingreso a la Tierra y el amerizaje programados para este viernes, en lo que será su última jornada completa en el espacio, tras convertirse en los primeros seres humanos en orbitar la Luna en medio siglo.
Los cuatro tripulantes —Reid Wiseman, Christina Koch y Victor Glover, de la NASA, así como Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense (CSA)— iniciaron el noveno día de misión con el tema “Lonesome Drifter”, de Charley Crockett, seleccionado por la NASA para despertarlos este jueves 9 de abril.
Durante la jornada, está prevista una maniobra de corrección en la trayectoria de retorno, la segunda desde que la nave sobrevoló la Luna el lunes pasado y emprendió su camino de regreso hacia la Tierra.

La reentrada y amerizaje ocurrirán el viernes, cuando los astronautas desciendan en el océano Pacífico frente a las costas de California a las 20:07 horas (tiempo del este de Estados Unidos). Posteriormente, serán evaluados por médicos y recogidos por las Fuerzas Armadas estadounidenses.
Este momento marcará el cierre de una misión de diez días, iniciada con el lanzamiento desde Cabo Cañaveral, Florida, y que se convirtió en la primera misión tripulada en alcanzar la órbita lunar desde Apolo 17 en 1972.
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Actualmente, la nave Orión se encuentra a menos de 240 mil kilómetros de la Tierra y se desplaza a una velocidad aproximada de 4 mil 450 kilómetros por hora.
Como parte de los preparativos para la entrada en la atmósfera terrestre —que comenzará con el desacople de la cápsula del módulo Orión 42 minutos antes del amerizaje—, los astronautas repasarán los procedimientos de reentrada, coordinarán acciones con el equipo de control de vuelo y acondicionarán la cabina, incluyendo la instalación de sus asientos para garantizar la seguridad.
Para esta fase, la NASA decidió prescindir de la demostración del despliegue de blindaje que estaba prevista inicialmente.

Durante el reingreso, la cápsula se convertirá en una bola de fuego, enfrentando temperaturas superiores a 2 mil 500 grados centígrados, uno de los momentos más críticos de la misión. En ese punto, la nave alcanzará una velocidad máxima de 10 mil 657 metros por segundo.
El escudo térmico, compuesto por una base de titanio, será clave para proteger a la tripulación. Esta pieza fue ajustada por la NASA tras detectar una erosión inesperada durante la misión Artemis I en 2022, que no fue tripulada.


