La Fiscalía General de Justicia de Nuevo León confirmó que los dos principales implicados en las actividades ilícitas operadas a través de la cuenta de redes sociales “Tía Paty” fueron vinculados a proceso por el delito de extorsión.
Se trata de César “N” y Astrid “N”, detenidos el pasado 25 de marzo, quienes, de acuerdo con las investigaciones, utilizaban redes sociales para difundir contenido difamatorio y posteriormente exigir pagos a las víctimas a cambio de eliminarlo.
La Fiscalía detalló que Astrid “N” fue la primera en ser vinculada a proceso, imponiéndosele la medida cautelar de prisión preventiva en un Centro de Reinserción Social Femenil. En tanto, César “N” obtuvo inicialmente una ampliación del término constitucional; sin embargo, tras la reanudación de su audiencia el 31 de marzo de 2026, un Juez de Control determinó también su vinculación a proceso, por lo que permanecerá en prisión preventiva en un Centro de Reinserción Social Estatal.
Para ambos imputados se fijó un plazo de tres meses para el cierre de la investigación complementaria, periodo durante el cual permanecerán recluidos. Además, las autoridades continúan indagando posibles vínculos con esquemas de reclutamiento y suplantación de identidad.
Así operaba el esquema de extorsión
La abogada Perla Calvillo Cantú, una de las víctimas, denunció que la red contaba con la participación de diversas personas que proporcionaban fotografías e información personal para facilitar las extorsiones.
Según su testimonio, los responsables publicaban información falsa para dañar la reputación de las víctimas y, una vez difundido el contenido, exigían fuertes sumas de dinero a cambio de retirarlo.
Además, el esquema incluía acoso sistemático no solo contra la víctima principal, sino también contra familiares cercanos, con el objetivo de incrementar la presión.
Calvillo Cantú relató que fue blanco de esta red durante seis meses, tras negarse a colaborar con las actividades ilícitas, periodo en el que le exigieron 400 mil pesos para dejar de hostigarla a ella y a su familia.
Otra de las afectadas, la creadora de contenido Mallory Caballero, expresó su sorpresa al conocer la identidad de uno de los detenidos, a quien consideraba su amigo. Señaló que durante tres años fue víctima de difamación y extorsión, lo que impactó de manera significativa su vida personal.
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El caso ha generado atención por parte de autoridades cibernéticas, ante el uso de redes sociales como herramienta para la comisión de delitos.


