Una investigación publicada por el diario The New York Times reveló acusaciones de abuso sexual contra César Chávez, histórico líder campesino en Estados Unidos, lo que ha generado una ola de reacciones entre autoridades, organizaciones y representantes políticos.
De acuerdo con el reportaje, diversas mujeres —incluida la activista Dolores Huerta— señalaron al dirigente por presuntos abusos ocurridos entre las décadas de 1960 y 1970. Algunas de las denunciantes afirman que los hechos ocurrieron cuando eran menores de edad y que durante años no se hicieron públicos, presuntamente por encubrimiento dentro de su círculo cercano.

Las acusaciones incluyen testimonios como los de Ana Murguía y Debra Rojas, quienes relataron abusos cuando eran adolescentes e hijas de integrantes de la Unión de Campesinos (UFW), sindicato fundado por Chávez en 1962.
Por su parte, Dolores Huerta, de 95 años, aseguró que fue forzada a mantener relaciones sexuales con Chávez en dos ocasiones, lo que derivó en embarazos que mantuvo en secreto durante décadas. En un comunicado, explicó que guardó silencio para proteger el movimiento campesino, aunque afirmó que decidió hacerlo público recientemente.

Las revelaciones provocaron una rápida condena de figuras políticas y organizaciones civiles. El gobernador de California, Gavin Newsom, expresó su respaldo a las víctimas y subrayó la importancia de la verdad y la rendición de cuentas.
En la misma línea, el Caucus Hispano del Congreso de Estados Unidos condenó los hechos y manifestó su solidaridad con las denunciantes, mientras que la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos rechazó cualquier conducta que vulnere la dignidad de las personas, independientemente del legado de quien la cometa.
La organización Voto Latino calificó las acusaciones como “indefendibles” y lamentó el impacto que representan para la comunidad latina.
Las repercusiones también alcanzaron al ámbito sindical. La Unión de Campesinos canceló las celebraciones previstas por el aniversario del nacimiento de Chávez, mientras que agrupaciones como La Unión del Pueblo Entero (LUPE) anunciaron procesos para recibir testimonios de posibles víctimas.

En el plano político, el gobernador de Texas, Greg Abbott, anunció que buscará eliminar el Día de César Chávez del calendario estatal, argumentando que las acusaciones socavan su figura pública.
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El caso ha generado un fuerte impacto, particularmente en California, donde Chávez es considerado un símbolo de la lucha por los derechos de los trabajadores agrícolas, tras liderar movimientos históricos como la huelga de recolectores de uva en Delano en 1965.


