El gobierno de Cuba anunció que los cubanos residentes en el exterior podrán invertir y gestionar negocios dentro del país, incluyendo áreas estratégicas como el sistema bancario, en un giro relevante de su política económica.
El ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva, declaró en entrevista con NBC que “Cuba está abierta a mantener una relación comercial fluida con empresas estadounidenses” y también con “cubanos residentes en Estados Unidos y sus descendientes”.
Además, subrayó que los emigrados podrán establecer sus propios negocios en la isla, una demanda histórica de sectores de la diáspora.

Medida surge en medio de una severa crisis energética
El anuncio ocurre mientras la economía cubana enfrenta un escenario crítico, agravado por el embargo de Estados Unidos vigente desde 1962 y la reducción en el suministro de combustible.
La isla registró este lunes un apagón generalizado, el sexto en aproximadamente un año y medio, afectando a gran parte de sus 9.6 millones de habitantes.
Este evento se produce días después de otra falla que dejó sin electricidad a dos tercios del país, incluida la capital, debido a problemas en la principal termoeléctrica y la escasez de combustible, de acuerdo con la empresa estatal eléctrica.
Ante este panorama, el gobierno implementó un plan de contingencia con fuerte racionamiento de gasolina, impactando múltiples sectores productivos.

“El bloqueo nos priva del acceso a la financiación, al acceso a la tecnología, al acceso a los mercados y, en los últimos años, ha tenido como objetivo específicamente privar a nuestro país del acceso al combustible”, afirmó el ministro.
Inversión sin restricciones y apertura a sectores estratégicos
Pérez-Oliva explicó que los cubanos en el extranjero podrán asociarse con entidades públicas o privadas ya existentes, o bien crear nuevas empresas sin limitaciones.
Entre los sectores abiertos a la inversión destacan:
- Banca y finanzas
- Agricultura, mediante usufructo de tierras
- Producción de alimentos
- Generación de energía
El funcionario indicó que la apertura abarca tanto pequeños emprendimientos como grandes proyectos de infraestructura, ampliando el alcance de participación económica.
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“Se han abierto todos los canales que permite la legislación cubana para que los cubanos residentes puedan insertarse de manera plena en el desarrollo económico y social de nuestro país”, puntualizó.
Reacciones divididas dentro y fuera de Cuba
El economista Pedro Monreal consideró que la medida podría estar orientada a facilitar futuras negociaciones con Estados Unidos más que a incentivar directamente a la diáspora.
Desde Miami, algunos emigrados expresaron reservas. “Queremos invertir allá, pero cuando haya cambio económico y cambio político”, declaró Ramón Fernández, de 60 años.
Transformación económica gradual
En los últimos años, Cuba ha comenzado a flexibilizar su modelo económico, históricamente centralizado.
En 2021 se autorizó nuevamente la operación de pequeñas y medianas empresas privadas, que para finales de 2025 sumaban cerca de 10 mil unidades, representando el 15% del PIB y empleando a más del 30% de la población activa.

A inicios de marzo, el gobierno permitió por primera vez en casi seis décadas la asociación entre empresas estatales y privadas nacionales.
Relación con Estados Unidos y tensiones políticas
El embargo continúa siendo un obstáculo para la inversión estadounidense. “Hoy la legislación estadounidense no lo permite. Pero las puertas de Cuba están abiertas”, afirmó Pérez-Oliva.
Por su parte, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel confirmó que existen conversaciones en curso con Estados Unidos.
En contraste, el presidente estadounidense Donald Trump declaró que espera “tener el honor de tomar Cuba” durante su segundo mandato. “Quiero decir liberarla, o tomarla. Creo que puedo hacer lo que quiera”, expresó.
De acuerdo con The New York Times, la administración estadounidense presiona para que Díaz-Canel deje el poder, aunque el sistema de gobierno podría mantenerse, según fuentes cercanas a las negociaciones.


