La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, presentó los detalles de su “Plan B” de la reforma electoral, luego de que su iniciativa no fuera aprobada en la Cámara de Diputados de México. La mandataria aseguró que el objetivo es terminar con privilegios de partidos políticos y autoridades electorales, además de fortalecer la participación ciudadana.
Durante su conferencia, la titular del Ejecutivo explicó que la propuesta rechazada buscaba reducir el gasto público destinado a instituciones electorales y dirigencias partidistas, al considerar que existen recursos excesivos en un país con amplias necesidades sociales.
“Durante años, hasta la llegada del presidente López Obrador al gobierno, nuestro objetivo siempre fue acabar con el régimen de corrupción y privilegios. Todavía quedan áreas en México de privilegios (…) La reforma electoral que presentamos tiene el objetivo de disminuir, de acabar con los privilegios, en este caso de los partidos políticos y las instituciones electorales”, afirmó.

La presidenta argumentó que, de acuerdo con encuestas, la ciudadanía considera excesivo el financiamiento público a los partidos políticos y los salarios de consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE), además de señalar duplicidades entre el organismo nacional y los institutos electorales locales.
“Al pueblo de México le parece excesivo que se destinen tantos recursos a los partidos políticos (…) que los consejeros del INE sigan ganando más que la presidenta y que se repitan funciones en los Oples mientras hay necesidades de agua, drenaje y servicios en los municipios”, dijo.
Sheinbaum también expuso cómo votaron las distintas fuerzas políticas durante la discusión legislativa y aseguró que insistió en llevar la iniciativa al pleno aun cuando sabía que sería rechazada.
Según explicó, únicamente legisladores de Morena, 12 diputados del Partido Verde y uno del PT respaldaron la propuesta, mientras que PRI, PAN, Movimiento Ciudadano y parte de sus aliados votaron en contra.
“Yo insistí en que se votara porque cumplí con la gente. Me comprometí a enviar una reforma que tuviera que ver con lo que pedía la gente, y yo cumplí (…) también era importante ver quién votó por disminuir los privilegios y quién no”, sostuvo.
La mandataria adelantó que el Plan B mantendrá la misma esencia de la reforma rechazada: reducir gastos considerados excesivos dentro del sistema electoral y redirigir recursos públicos hacia programas sociales, infraestructura y servicios básicos.

“El objetivo es seguir disminuyendo los privilegios (…) que el recurso público se utilice para lo indispensable y que la mayor parte se vaya a la gente, a escuelas, hospitales, agua potable y bienestar”, señaló.
Además, planteó fortalecer mecanismos de democracia participativa para que la ciudadanía tenga mayor incidencia en decisiones públicas y en la elección de representantes.
Finalmente, exhibió cómo votaron los diputados a favor y en contra de la iniciativa, al reiterar que cumplió con el compromiso de enviar su propuesta de reforma electoral.


