El complejo B, un grupo de vitaminas esenciales para el organismo, tiene un papel fundamental en el metabolismo energético, la salud del sistema nervioso y la prevención de diversas enfermedades. Estas vitaminas, presentes en alimentos de origen vegetal y animal, son indispensables para mantener el bienestar físico y mental.
Diversos estudios advierten que una ingesta adecuada de complejo B ayuda a prevenir trastornos como la anemia, problemas neurológicos y alteraciones en la piel, lo que subraya la importancia de una alimentación equilibrada.
El complejo B agrupa vitaminas hidrosolubles esenciales para el funcionamiento del cuerpo: B1 (tiamina), B2 (riboflavina), B3 (niacina), B5 (ácido pantoténico), B6 (piridoxina), B7 (biotina), B9 (ácido fólico) y B12 (cobalamina).
De acuerdo con información de MedlinePlus (U.S. National Library of Medicine health information website), el consumo adecuado de estas vitaminas contribuye a prevenir diversas enfermedades y desórdenes, entre los que destacan:

- Anemia megaloblástica y perniciosa: la deficiencia de ácido fólico (B9) o vitamina B12 puede provocar anemia con glóbulos rojos anormalmente grandes, generando síntomas como fatiga, debilidad y palidez.
- Neuropatías periféricas: la falta de B1, B6 o B12 puede dañar los nervios periféricos, ocasionando entumecimiento, debilidad muscular y pérdida de sensibilidad.
- Defectos del tubo neural en el embarazo: el ácido fólico es esencial para el desarrollo del sistema nervioso fetal; su déficit aumenta el riesgo de malformaciones congénitas como espina bífida.
- Trastornos cognitivos y demencia: niveles insuficientes de B12 y ácido fólico se asocian con deterioro de la memoria, confusión e incluso demencia en casos graves.
- Dermatitis y afecciones de la piel: la carencia de B2, B3 y B7 puede causar inflamación, enrojecimiento, grietas cutáneas y pérdida de cabello.
- Alteraciones del metabolismo energético: sin suficiente complejo B, el organismo tiene dificultades para transformar nutrientes en energía, lo que genera fatiga crónica y debilidad.
- Depresión y trastornos del ánimo: la deficiencia de B6, B9 y B12 se ha vinculado con mayor riesgo de depresión y problemas psiquiátricos.
- Problemas cardiovasculares: el ácido fólico, la B6 y la B12 ayudan a controlar los niveles de homocisteína; su exceso se relaciona con mayor riesgo de enfermedades del corazón.
Cómo prevenir el déficit de complejo B
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Para evitar deficiencias, los especialistas recomiendan una dieta variada que incluya:
- Fuentes animales y vegetales: carnes magras, pescado, huevos, lácteos, legumbres, frutos secos, semillas y vegetales de hoja verde.
- Cereales integrales: pan, arroz, avena y pastas integrales conservan más vitaminas B que las versiones refinadas.
- Evitar dietas restrictivas sin supervisión: las dietas veganas o vegetarianas estrictas pueden generar déficit de B12, por lo que se aconseja consulta médica sobre suplementos.
- Limitar el alcohol: el consumo excesivo interfiere con la absorción y el metabolismo de estas vitaminas.
- Cocción adecuada: las vitaminas B son sensibles al calor y al agua; se recomienda cocinar al vapor o saltear los alimentos para conservar nutrientes.
- Control de enfermedades digestivas: trastornos como celiaquía o enfermedad de Crohn pueden dificultar la absorción de vitaminas y requerir seguimiento médico.

En casos de riesgo o diagnóstico de deficiencia, los médicos pueden recomendar suplementos específicos de complejo B.


