WASHINGTON- Donald Trump anunció que Estados Unidos enviará un segundo portaaviones a Oriente Medio “muy pronto”, en un movimiento que refuerza la presión militar sobre Irán mientras continúan, con dificultad, las negociaciones sobre su programa nuclear y de misiles.
Desde la Casa Blanca, el presidente confirmó que el USS Gerald R. Ford zarpará desde el Caribe rumbo a la región. El mensaje fue claro: Washington quiere dejar en evidencia que tiene capacidad militar lista para actuar si las conversaciones fracasan.
“Si lo necesitamos, lo tendremos listo; una fuerza muy grande”, dijo Trump. Acto seguido, aseguró que confía en que las negociaciones serán “exitosas”, aunque lanzó una advertencia directa: sería un “mal día para Irán” si no hay acuerdo.
Más buques, más presión
El despliegue del Gerald R. Ford no ocurre en el vacío. En las últimas semanas, Estados Unidos ya había enviado el portaaviones Abraham Lincoln, además de destructores con misiles guiados, aviones de combate y aeronaves de vigilancia. Es, en los hechos, una acumulación sostenida de poder militar en una de las regiones más sensibles del planeta.
El anuncio llega después de conversaciones indirectas entre Washington y Teherán celebradas en Omán, las primeras desde la guerra de 12 días entre Israel e Irán en junio. En ese conflicto, Estados Unidos intervino brevemente con ataques a tres instalaciones nucleares iraníes en la operación denominada “Martillo de Medianoche”.
Aquella escalada frenó las rondas previas de diálogo para sustituir el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), el acuerdo nuclear que Trump abandonó durante su primer mandato.
Netanyahu presiona por un acuerdo más amplio
Días antes del anuncio, Trump se reunió en Washington con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. El líder israelí habló de la posibilidad de un “buen acuerdo”, pero dejó claro que para su gobierno no basta con limitar el programa nuclear: también exige frenar el desarrollo de misiles balísticos iraníes.
Irán ha rechazado de forma reiterada discutir ese punto, al considerarlo parte de su defensa soberana.
Netanyahu, además, ha insistido en la necesidad de mantener la presión,incluso militar, tras el conflicto de junio, lo que añade tensión a un escenario ya de por sí frágil.
El mensaje político
Más allá del despliegue militar, Trump fue un paso más allá al sugerir que un cambio de gobierno en Irán sería “lo mejor que podría pasar”.
“Durante 47 años, han estado hablando y hablando. Mientras tanto, hemos perdido muchas vidas”, afirmó, en una declaración que parece apuntar tanto al largo enfrentamiento entre ambos países como a la represión interna del régimen iraní frente a protestas recientes.

