El PASO, Texas. El cierre repentino del espacio aéreo sobre El Paso se originó en un desacuerdo entre el Pentágono y la Administración Federal de Aviación (FAA) por los planes del Departamento de Defensa de probar un láser para derribar drones presuntamente utilizados por cárteles mexicanos, según reveló la agencia Associated Press (AP), citando a tres personas con conocimiento directo del tema.
De acuerdo con las fuentes, que hablaron bajo condición de anonimato debido a la naturaleza confidencial de la información, el Pentágono buscaba realizar pruebas con un sistema láser diseñado para neutralizar drones que cruzan la frontera entre México y Estados Unidos. Estas incursiones aéreas no tripuladas se han vuelto frecuentes en la región fronteriza, particularmente en el corredor de El Paso–Ciudad Juárez.
La iniciativa generó fricciones con la FAA, la autoridad responsable de garantizar la seguridad de la aviación civil en Estados Unidos. Según dos de las personas consultadas por AP, ambas agencias intentaron coordinarse ante el potencial riesgo que una prueba de este tipo podría representar para vuelos comerciales.
Aunque estaba prevista una reunión a finales de este mes para abordar el asunto, el Departamento de Defensa presionó para avanzar con la prueba antes de alcanzar un acuerdo definitivo, lo que llevó a la FAA a ordenar el cierre del espacio aéreo como medida preventiva. No está claro si el sistema láser llegó a desplegarse finalmente.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, había señalado previamente que la respuesta conjunta del Departamento de Defensa y la FAA ante una incursión de drones vinculados a cárteles mexicanos derivó en el cierre del espacio aéreo en la zona.
The FAA and DOW acted swiftly to address a cartel drone incursion.
— Secretary Sean Duffy (@SecDuffy) February 11, 2026
The threat has been neutralized, and there is no danger to commercial travel in the region.
The restrictions have been lifted and normal flights are resuming. https://t.co/xQA1cMy7l0
Hasta el momento, funcionarios de la Casa Blanca, la FAA y el Departamento de Transporte no han respondido a solicitudes de comentarios adicionales sobre la disputa interinstitucional. El Pentágono, por su parte, indicó que no tenía nada que añadir a su postura previa, que coincide en términos generales con lo expresado por Duffy.
El episodio subraya la creciente preocupación en Washington por el uso de drones en actividades ilícitas en la frontera sur y revela tensiones internas sobre cómo enfrentar esta amenaza sin comprometer la seguridad del tráfico aéreo comercial en una de las regiones binacionales más transitadas del continente.
Caos y confusión
El alcalde de El Paso, Renard Johnson, expresó su inconformidad por lo ocurrido y asegura que las agencias federales no se coordinaron con la ciudad.
“Esta decisión innecesaria ha causado caos y confusión en la comunidad de El Paso. Quiero ser muy claro: esto nunca debió haber sucedido. No se puede restringir el espacio aéreo sobre una gran ciudad sin coordinarse con la ciudad, el aeropuerto, los hospitales y los líderes comunitarios. Esa falta de comunicación es inaceptable. Todas las operaciones aéreas se suspendieron, incluyendo los vuelos de emergencia. Esta fue una interrupción importante e innecesaria, que no ocurría desde el 11-S. El Paso no es solo un punto en el mapa. Somos una ciudad muy importante. Lo somos. Somos la sexta ciudad más grande del estado de Texas y la vigésimo segunda ciudad más grande de Estados Unidos”.

