Por Axel Rivera
Con apenas 14 años de edad, Aylin Odalis Mendoza Ruiz ya suma una experiencia que pocas jóvenes de su edad pueden contar: encabeza su primer emprendimiento formal, resultado de un proceso que inició mucho antes de que tomara la decisión de no celebrar una fiesta tradicional y apostar por un proyecto propio.
Originaria del poblado Miguel Alemán, en la costa de Hermosillo, Aylin cursa actualmente el tercer año de la Secundaria Técnica No. 41, ubicada en el ejido El Triunfo, donde se ha distinguido como una alumna aplicada, responsable y muy apreciada tanto por sus compañeros como por sus maestros. Su desempeño académico la ha llevado a obtener al menos ocho reconocimientos, entre aprovechamiento escolar y participación en distintos eventos y torneos, además de haber sido elegida como Princesa del Día del Estudiante, un reconocimiento otorgado por su propia comunidad escolar.

El espíritu emprendedor de Aylin no es reciente. De acuerdo con su familia, desde temprana edad ha buscado formas de generar ingresos por cuenta propia, elaborando y vendiendo productos hechos por ella misma como bolis, paletas heladas, galletas y, más adelante, un proyecto de gomitas enchiladas al que llamó “Gomidalis”. Experiencias que, aunque pequeñas, fueron sentando las bases de lo que hoy representa su primer negocio formal.
“Nunca anhelé una fiesta; siempre pensé en tener algo que me ayudara a avanzar, en poder trabajar y hacerme responsable de mis cosas”.
Lejos de frenar sus ideas, sus padres han optado por acompañarla y respaldarla en cada etapa del proceso. Tras comunicarles su decisión, comenzó la búsqueda de proveedores, materiales y todo lo necesario para consolidar el proyecto que finalmente bautizó como Dalis Cosmetics. Los productos empezaron a llegar poco a poco y, con ello, se fue estructurando la marca.
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El emprendimiento tuvo primero una etapa de lanzamiento virtual, enfocada en dar a conocer el concepto y posicionar la marca, hasta que se definió la fecha de inauguración física, la cual se llevó a cabo el 1 de febrero de 2026, marcando así el inicio formal de esta nueva etapa en su vida.
A pesar de su corta edad, quienes la rodean coinciden en describirla como una joven madura, disciplinada y comprometida, capaz de organizar su tiempo entre la escuela y su proyecto personal. Además del maquillaje, Aylin mantiene intereses diversos como el fútbol y la repostería, actividades que complementan su formación y reflejan su carácter inquieto y creativo.
“Todos los años se viven una sola vez. Los 15 no son distintos: puedo celebrar otros momentos después, pero esta decisión era lo que yo quería”.
Con la mirada puesta en el futuro, Aylin tiene claro que su camino no termina aquí. Aspira a continuar su preparación académica y, más adelante, estudiar la carrera de Comercio Internacional, convencida de que la educación será clave para seguir construyendo oportunidades. Mientras tanto, su historia comienza a consolidarse como un ejemplo de constancia, apoyo familiar y decisión temprana para creer en las propias ideas.



