Hermosillo enfrenta un problema recurrente: obras públicas millonarias que se construyen, se inauguran y después quedan abandonadas.
Así lo expuso la ciudadana Karla Estrella en su participación semanal en Proyecto Puente, donde advirtió que, además de la baja inversión en infraestructura, gran parte de la que sí se realiza no responde a las necesidades reales de la población.
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Estrella explicó el concepto de los llamados “elefantes blancos”: proyectos costosos que no se usan por mala planeación, ubicación inadecuada o falta de recursos para operarlos. Como ejemplo citó el Centro Cultural Ágora, un edificio que costó alrededor de 60 millones de pesos y que, pese a su potencial, prácticamente no tiene actividad ni impacto en la comunidad.
También mencionó otros casos en Sonora, como el centro para niños migrantes en la Costa de Hermosillo, el complejo del Danzante Yaqui en Cajeme y el centro de tecnología en la salida a Nogales, con inversiones de hasta 150 millones de pesos, hoy subutilizadas o abandonadas.
La analista cuestionó la lógica de construir obras “insignia” sin planeación a largo plazo ni continuidad entre gobiernos, lo que deriva en un mal uso de recursos públicos. Subrayó que no existen sanciones claras para quienes impulsan proyectos fallidos y llamó a exigir que estas obras se utilicen, se concesionen o se reasignen, pero no se dejen en el abandono.
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