Los mercados globales y la esfera política se preparan ante el impacto de las declaraciones de Donald Trump en su regreso al Foro Económico de Davos, Suiza.
En cuestión de horas, el discurso del presidente de Estados Unidos condiciona el poder, las conversaciones, estrategias empresariales y cálculos diplomáticos. Entre el temor y la adaptación, el foro mide el impacto de un nuevo ciclo político en Estados Unidos.
La atención se enfoca en: ¿Quién habla realmente con Trump en Davos y qué se negocia en los márgenes del evento?
En el territorio de las élites Trump marca su zona con el verbo que impone su estilo: negociar. Desde la intención de comprar Groenlandia, la relación con Europa y la OTAN, hasta la imposición de aranceles, el presidente impone en las siguientes frases el ritmo y la reacción de un mundo que espera indicaciones con una calma cada vez más tensa.
“Solo Estados Unidos puede garantizar la seguridad” de Groenlandia, e instó a negociaciones inmediatas para la compra de la isla.
Después, baja el tono, pero sin desistir de su intención: “Yo no usaré la fuerza para adquirir Groenlandia”. Y cierra para presionar “Pueden decir que sí, y lo agradeceremos mucho, o pueden decir que no y lo recordaremos”.
🚨 "No usaré la fuerza, todo lo que pide EEUU es un lugar llamado Groenlandia", afirma #Trump desde #Davos.
— Luis Alberto Medina (@elalbertomedina) January 21, 2026
El presidente de Estados Unidos dijo que Groenlandia ya era de su país "como fideicomisario", pero que lo regresaron "respetuosamente a Dinamarca" tras la Segunda Guerra… pic.twitter.com/TgcpOsJcNz
La jornada termina con un alivio temporal. En la esfera privada Trump anuncia acuerdo sobre Groenlandia y cancela los aranceles previstos para Europa, pero en la pública lo recibieron decenas de manifestantes que rechazan su presencia.
🔴 Estallan protestas contra visita de Trump en #Suiza para asistir al Foro Económico Mundial.
— Proyecto Puente (@ProyectoPuente) January 21, 2026
Más información: https://t.co/mxn7CAm6O0#ProyectoPuente pic.twitter.com/HSYuuThC8O
Tras una reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, Trump declaró a los periodistas en Davos que se estaba gestando un “acuerdo definitivo a largo plazo” para Groenlandia que sería “realmente fantástico para Estados Unidos”.
Evento Tipo dereunión
Mark Rutte — Secretario General de la OTAN Reunión / diálogo
Volodímir Zelenski — Presidente de Ucrania Reunión programada
Marco Rubio — Secretario de Estado Delegación
Scott Bessent — Secretario del Tesoro Delegación
Steve Witkoff — Enviado especial Delegación
Líderes del G7, UE, y más (en evento) Posibilidad de encuentros
A menudo se critica a Davos por estar desconectado de la realidad. Sin embargo, su valor nunca ha residido en la toma de decisiones, sino en lo que revela. En esa dirección Trump apunta a las tecnologías verdes y etiqueta a China como el país favorecido.
Trump insistió en presentar a su país como motor de la economía y la seguridad global, insistiendo en que Estados Unidos “mantiene a todos a flote”.
Para el rumbo europeo y la llamada política verde, afirmó que iniciativas como las energías renovables son “ineficientes” y abren la puerta a que China se beneficie.
“Board of Peace” y la lista de invitados

En Davos, el contenido importa, pero la puesta en escena también. El presidente Trump entiende el foro como una plataforma de comunicación global: frases calculadas, confrontación simbólica y dominio del ciclo mediático. Su presencia no solo se mide en acuerdos, sino en impacto narrativo.
Una de esas narrativas es el Consejo de Paz para Gaza, un organismo internacional impulsado por Trump, como parte central de su plan de 20 puntos para poner fin al conflicto entre Israel y Hamás y gestionar la fase de posguerra en la Franja de Gaza.
Aunque su creación fue formalizada el 15 de enero tras la entrada en vigor de un alto el fuego que puso fin a gran parte de las hostilidades en territorio palestino desde octubre de 2023, el tema fue revivido en Davos con un mensaje directo al presidente Vladimir Putin que hasta el momento no ha confirmado su adhesión al llamado Cuerpo de Paz.
El propio Trump se autoproclamó presidente del Consejo; su estructura incluye un comité ejecutivo integrado por personas de alto perfil político, diplomático y económico designadas por la Casa Blanca.
El borrador de la carta enviada a líderes mundiales describe al Consejo como una “plataforma audaz para abordar conflictos globales” con potencial de rivalizar con el Consejo de Seguridad de la ONU, lo que ha generado reservas entre gobiernos tradicionales e instituciones multilaterales. Este organismo se articula junto a otras estructuras del plan como:
- Un Comité Nacional Palestino de Administración de Gaza, integrado por tecnócratas para gestionar la gobernanza diaria del enclave.
- Una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF), destinada a asegurar la seguridad, supervisar el desarme y proteger corredores humanitarios en coordinación con países contribuyentes.
Según la Casa Blanca, 60 países ya han sido invitados. Rusia, China e India han confirmado haber recibido su invitación, además de Eslovenia, Croacia, Tailandia, Canadá, Paraguay e incluso Ucrania.
De acuerdo con un reporte de CNBC, las naciones que han confirmado su participación son Azerbaiyán, Turquía, Kosovo, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Vietnam, Kazajistán, Hungría, Argentina, Armenia y Bielorrusia.
Y decretan el fracaso de la globalización
Uno de los discursos más directos y críticos de la jornada en Davos fue el del secretario de Comercio, Howard Lutnick, que pronunció uno de los mensajes más sin filtros sobre el actual sistema económico.
“La globalización ha fracasado para Occidente y para Estados Unidos. Es una política fallida”, enfatizó Lutnick al iniciar su discurso. Añadió que durante décadas, el modelo dominante fue claro:
• Exportar la producción
• Deslocalizar empleos
• Optimizar en función de la mano de obra más barata
• Dar por sentado que las cadenas de suministro globales siempre se mantendrían
Lo que obtuvimos en cambio, según Howard Lutnick:
• Capacidad industrial debilitada
• Dependencia estratégica de rivales geopolíticos
• Cadenas de suministro frágiles en semiconductores, productos farmacéuticos y energía
• Comunidades enteras abandonadas
Lutnick replanteó el debate y enlistó que la soberanía comienza con las fronteras, que la dependencia de las emisiones netas cero sin una estrategia industrial es una debilidad geopolítica y los trabajadores son lo primero.
Mientras el foro fue inaugurado bajo el lema de “Un espíritu de diálogo”, la realidad, según los primeros discursos no es defender un modelo económico que aseguran está en decadencia ni celebrar la fragmentación, sino repensar la cooperación en un contexto de limitaciones.


