OTTAWA. El gobierno de Canadá, encabezado por el primer ministro Mark Carney, informó que analiza el envío de fuerzas militares adicionales a Groenlandia, como parte de una estrategia para reforzar la cooperación con sus aliados de la OTAN y resguardar la integridad territorial de la isla, perteneciente al Reino de Dinamarca.
La evaluación se produce luego de las declaraciones reiteradas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha planteado la posibilidad de anexionar Groenlandia bajo argumentos de “seguridad nacional” y la construcción de un sistema defensivo. Estos pronunciamientos generaron reacciones diplomáticas y militares coordinadas en Europa y América del Norte.
Durante un encuentro reciente con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, Carney advirtió que este escenario representa una “escalada preocupante” que contraviene el derecho internacional. En ese contexto, subrayó:
“Nuestras obligaciones en virtud del Artículo 5 de la OTAN siguen vigentes; la soberanía de Groenlandia es una cuestión que compete exclusivamente a los ciudadanos de la isla y al Reino de Dinamarca”, declaró el mandatario canadiense.
Operación Endurance Arctique
De concretarse el despliegue, Canadá se integraría a la Operación Endurance Arctique, encabezada por Dinamarca y respaldada por Alemania, Francia, Noruega y Suecia, con presencia militar en la región.
Entre los objetivos del operativo destacan:
- Protección de infraestructura crítica, incluidos sistemas estratégicos de comunicación.
- Ejercicios conjuntos de soberanía, enfocados en disuadir incursiones no autorizadas.
- Refuerzo diplomático, con la visita programada de la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá a Nuuk, capital de Groenlandia, en febrero.
Presión económica y respuesta canadiense
La tensión también se trasladó al plano comercial. La Casa Blanca anunció su intención de imponer aranceles de hasta 25% a productos provenientes de países que participen en las maniobras militares en Groenlandia, medida que entraría en vigor en febrero de 2026.
Ante este escenario, Ottawa reiteró que no cederá ante estrategias de “intimidación comercial” y reafirmó su postura en favor de la estabilidad regional. En un comunicado oficial, la oficina del Primer Ministro enfatizó:
“El Ártico debe ser una zona de cooperación basada en reglas, no un territorio para el expansionismo”.


