El llamado Blue Monday, identificado comúnmente como el tercer lunes de enero, ha sido difundido durante años como el supuesto día más triste del calendario. En 2026, esta fecha vuelve a generar conversación en México, aunque especialistas coinciden en que se trata de una idea sin sustento científico.
El origen del concepto se remonta a 2005, cuando una agencia de viajes del Reino Unido impulsó una campaña publicitaria que afirmaba haber determinado la fecha mediante una fórmula matemática. Dicha ecuación consideraba variables como el clima invernal, las deudas posteriores a las fiestas decembrinas, el tiempo transcurrido desde Navidad y la disminución de la motivación personal.
Sin embargo, no existe evidencia científica que respalde esta teoría. La fórmula carece de rigor metodológico y ha sido ampliamente cuestionada por expertos en salud mental, quienes subrayan que no hay estudios revisados por pares ni datos empíricos que demuestren que un día específico concentre mayores niveles de tristeza o depresión.
La comunidad especializada advierte que la depresión es un fenómeno complejo que no puede reducirse a una fecha concreta y que la difusión del Blue Monday puede trivializar problemas reales de salud mental, desviando la atención de factores estructurales que sí influyen en el bienestar emocional.
Estrés laboral: un factor clave en enero
Más allá del mito, el estrés laboral sí representa un desafío real, especialmente al inicio del año. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ha destacado que la satisfacción en el trabajo es un componente fundamental del bienestar subjetivo. Cuando esta se ve afectada, aumenta la rotación voluntaria de personal, un fenómeno recurrente en enero, mes marcado por la cuesta financiera y el reajuste emocional posterior a las festividades.
Un análisis del Instituto del Propósito del Bienestar Integral (IPBI) revela que el 70% de los trabajadores que encuentran sentido en su labor muestran mayor resiliencia ante el estrés estacional. En este contexto, Ballesteros señala que la clave está en fortalecer el significado del trabajo: “Fomentar el Grit implica brindar seguridad y significado. Cuando un colaborador entiende su ‘para qué’, el impacto de factores externos como la cuesta de enero disminuye”.
Fatiga y desgaste entre trabajadores mexicanos
El arranque del año también ha evidenciado altos niveles de fatiga, estrés crónico y desánimo entre la fuerza laboral mexicana. Datos recientes indican que el 75% de los trabajadores en México enfrenta consecuencias directas del estrés, una proporción superior a la observada en países como Estados Unidos o China.
Este malestar no solo impacta el estado de ánimo. El informe Global Talent Trends 2025 señala que el 54% de los empleados en mercados emergentes, como México, inicia el año sintiéndose “quemado”, lo que repercute directamente en la productividad y competitividad empresarial.
Además de la disminución del rendimiento, aumentan el ausentismo y la rotación de personal, debilitando la capacidad de crecimiento del sector privado. Desde una perspectiva económica, consultoras internacionales y la UNAM estiman pérdidas superiores a 16 mil millones de pesos anuales derivadas del estrés laboral en México.
Ante este escenario, la retención de talento se consolida como un reto estratégico, particularmente entre las generaciones jóvenes, que consideran irrenunciables el equilibrio entre vida personal y trabajo, así como el bienestar emocional.


