Por Daniela Ballesteros y José Manuel Ávalos
El proyecto sobre construir una planta desaladora en Puerto Peñasco, Sonora, para abastecer de agua a Arizona será evaluado a partir de febrero por la Autoridad de Financiamiento e Infraestructura Hídrica de Arizona (WIFA), sin que exista aún una fecha definida para conocer resultados, informó el periodista Jesús Ibarra.
Se prevé que hacia abril haya mayor claridad sobre los siguientes pasos y sobre qué proyecto podría avanzar, aunque Ibarra destacó que el que genera mayor atención es la presentada por la empresa española Acciona, en alianza con FenGate, en Puerto Peñasco, al tratarse del proyecto más grande y ambicioso.

“Es el proyecto más grande de los cuatro (…) y se instalaría (…) en Bahía Aldair, una Zona Ramsar”, un área natural protegida en Sonora. De aprobarse y construirse, indicó, podría operar entre 2030 y 2035, con una capacidad inicial estimada de 185 millones de metros cúbicos de agua al año.
Advirtió que se trata de una obra con alto impacto ambiental. “Es un proyecto mayúsculo que cambiaría para siempre la fisonomía, el ecosistema y el balance ambiental” del Alto Golfo de California, el Delta del Río Colorado y Bahía Aldair, dijo Ibarra.
En caso de avanzar, el proyecto requeriría una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA). “Un proyecto así debería llevar una MIA de al menos 1 año”, antes de que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) determine si lo autoriza o condiciona, indicó.
También alertó que la desaladora generaría contaminación y que, hasta ahora, no hay claridad en México sobre el manejo de los residuos.
“Va a generar una contaminación (…) y no tenemos idea todavía de cómo se va a procesar o cómo se va a proceder”, además de que no se ha definido la tecnología para tratar los desechos químicos derivados de la desalación.
En este contexto, el especialista en temas hídricos Nicolás Pineda coincidió con la presidenta Claudia Sheinbaum en que cualquier proyecto para construir una megaplanta desaladora impulsada por el estado de Arizona en Sonora debe someterse previamente a estudios de impacto ambiental rigurosos, debido a los posibles daños ecológicos en la región.

Indicó que uno de los retos es el alto consumo de energía que requiere una planta de este tipo, aunque consideró que este aspecto podría resolverse mediante energía solar, como la que se genera en el parque fotovoltaico instalado en Puerto Peñasco.
No obstante, advirtió que el mayor problema es el impacto ambiental, particularmente por el manejo de la salmuera, la cual podría afectar de manera severa al Golfo de California, una de las regiones con mayor biodiversidad del país.
Lee también: Es factible construir desaladora de Arizona en Sonora, siempre y cuando se cuide medio ambiente: especialista
“Por cada litro de agua salada que se ocupe se van a desechar dos litros más de agua con altas concentraciones de sal, lo cual puede tener efectos importantes en el Golfo de California (…) No creo que sea una cuestión de compensar eso porque puede causarle daños irreversibles a un área que ya está muy impactada”, apuntó.
El especialista comentó que, ante este escenario, las negociaciones podrían no centrarse en llevar el agua desalinizada a Estados Unidos, sino en un posible intercambio de agua.
“Por eso yo preveo que las negociaciones pueden ser más bien no tanto de desalar agua de mar de Puerto Peñasco y llevársela a Phoenix, sino probablemente quieran hacer lo que le llaman un ‘swap’. Darle esa agua a México, ya sea ahí mismo en Peñasco o en otros lugares y tal vez reducirle el agua que se le da a México del río Colorado”, consideró.
En ese sentido, recordó que cualquier decisión sobre el proyecto trasciende lo técnico y se convertiría en una negociación política y diplomática, al tratarse de un tema de competencia federal en materia de agua. Y aunque subrayó que “habrá que ver el manifiesto de impacto ambiental que se emita”, mencionó que sería “muy difícil que resulte favorable a México”.
“Creo que a fin de cuentas, como en México el agua es una gestión federal, este asunto se iría necesariamente al ámbito federal y sería ya una negociación diplomática y, por lo tanto, de carácter político”, dijo.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que la posible construcción de una planta desaladora impulsada por Arizona para abastecer de agua a Sonora deberá someterse primero a estudios ambientales, en particular por el manejo de la sal que se genera en el proceso.
Lee también: Desaladora para Arizona podría construirse en humedales de Puerto Peñasco
Durante su conferencia matutina del miércoles 14 de enero, señaló que aunque la tecnología existe, el principal problema es qué hacer con la sal extraída.
Sheinbaum subrayó que el Golfo de California es una zona altamente sensible por su biodiversidad, por lo que insistió en que cualquier proyecto deberá analizarse con mayor rigor ambiental, especialmente en el Alto Golfo, que cuenta con protección especial.


