En medio de reacomodos profundos en la industria del entretenimiento, el cine vuelve a colocarse como un espacio esencial para la exploración emocional y narrativa. Aun frente a la incertidumbre, la pantalla grande reafirma su relevancia como un territorio donde las preguntas universales del ser humano encuentran forma y sentido.
Bajo este panorama, la temporada de premios adquiere un significado particular. Más allá de reconocer un año sólido en términos cinematográficos, la conversación rumbo a las nominaciones al Oscar pone el acento en películas que apuestan por la profundidad de personajes, la mirada autoral y la resonancia emocional.
Entre los títulos que concentran la atención de la crítica especializada y la industria se encuentran One Battle After Another, de Paul Thomas Anderson; Frankenstein, de Guillermo del Toro; Marty Supreme, de Josh Safdie; Bugonia, de Yorgos Lanthimos; The Smashing Machine, de Benny Safdie, y Hamnet, de Chloé Zhao.
Paul Thomas Anderson y el regreso a lo íntimo
Considerada por muchos como la favorita de la temporada, One Battle After Another representa el proyecto más ambicioso de Paul Thomas Anderson en términos de escala, sin abandonar el carácter introspectivo que define su cine.
El realizador encontró en la relación entre un padre y su hija el punto de partida para convertir una novela en una obra profundamente personal.
“Como papá, siempre sientes que estás tropezando y nunca lo haces del todo bien. En el libro, vemos a Zoid y Bob, pero eso realmente fue muy identificable para mí. Y creo que la forma en que se volvió personal fue que, en cierto momento, dejé de adaptar el libro y simplemente comencé a escribir mis propias experiencias”, explicó el cineasta.
La participación de Leonardo DiCaprio ha sido uno de los elementos más comentados del filme. Anderson atribuye la fuerza de su interpretación a una sincronía creativa poco común.
A ello se suma un trasfondo político que dialoga con la realidad contemporánea y una banda sonora que vuelve a ser clave en la narrativa: “tener música durante el rodaje ayuda a que todos entiendan la misma película”, señaló sobre su colaboración con Jonny Greenwood.

Guillermo del Toro resignifica a Frankenstein
Entre las producciones más reconocidas por la crítica, Frankenstein destaca por su enfoque emocional. Lejos de centrarse en el horror clásico, Guillermo del Toro transforma la obra de Mary Shelley en una reflexión sobre la paternidad, la responsabilidad de crear y la posibilidad del perdón.
La cinta se perfila con fuerza en categorías como Mejor película, Mejor director y Mejor guion, y ya obtuvo reconocimientos en los Critics Choice Awards, incluyendo actor de reparto, vestuario, diseño de producción, maquillaje y peinado.
Para Del Toro, el eje del relato es profundamente humano: “lo que nos hace humanos es el perdón, la aceptación y la comprensión del otro. El otro no es el otro, el otro eres tú también. La realidad es que todos estamos unidos”.
El cineasta lleva esta reflexión a un terreno personal al hablar de la paternidad: “me di cuenta de que estaba tan preocupado por ser hijo que me olvidé de ser padre. Llevar a la criatura a su adultez es llevarla a su primer acto consciente. Es un acto de redención”.

Marty Supreme y la obsesión por triunfar
Marty Supreme se consolida como una de las películas más esperadas del año. La colaboración entre Josh Safdie y Timothée Chalamet da forma a un retrato intenso sobre la obsesión, la fragilidad emocional y el impulso de perseguir los sueños en contextos adversos.
“A veces el mundo te derriba y no te anima a soñar. Esta película es exclusivamente sobre seguir tus sueños cuando nadie te respalda”, afirmó Chalamet. Safdie describe al protagonista como “un hombre que siempre está en movimiento. Hay depredadores intentando matarlo y él siempre sobrevive”.
La película combina una estética visceral con la energía de no-actores, mientras reflexiona sobre el sueño americano, la prosperidad y la tensión entre lo que se desea ser y lo que el entorno permite.

Hamnet: el duelo como eje narrativo
Con una fuerte presencia en las categorías de Mejor película, dirección y actuación femenina, Hamnet destaca por su delicadeza visual y su profundidad emocional. La interpretación de Jessie Buckley ha sido señalada como una de las más complejas del año.
La cinta funciona como un estudio sobre el amor, la pérdida y la memoria familiar, consolidándose como una de las propuestas más sensibles de la temporada.
Bugonia y la desconfianza contemporánea
Entre la sátira política, el thriller psicológico y el comentario social, Bugonia se posiciona como una de las propuestas más provocadoras. Dirigida por Yorgos Lanthimos, la película retoma la historia de Save the Green Planet! para reflexionar sobre la paranoia y la desconfianza en la era digital.
“Las cosas en el mundo han empeorado, y eso hace que esta historia sea aún más relevante hoy”, afirmó el cineasta. Emma Stone, protagonista del filme, destacó la libertad emocional del proyecto, mientras Jesse Plemons subrayó que “las dudas y paranoias también son parte de lo que significa ser humano”.
The Smashing Machine y la transformación de Dwayne Johnson
Una de las mayores sorpresas de la temporada es The Smashing Machine. En ella, Dwayne Johnson entrega la actuación más vulnerable de su carrera, alejándose de su imagen habitual para encarnar al peleador Mark Kerr desde una perspectiva profundamente humana.
“Quería ser retado y darlo todo”, señaló el actor. “Están los desafíos emocionales, pero más importante que eso, está Mark Kerr, el hombre y ser humano que luchó con sus adicciones y sobredosis… Aprendí mucho, no solo sobre Mark Kerr, sino también sobre mí mismo”.
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La película desmonta el mito del atleta invencible y revela la batalla interna de un hombre enfrentado a sus propias sombras. Como resume el propio Johnson: “Mark no pelea para ganar; pelea para entender lo que significa amarse a sí mismo”.
Con información de Milenio


