Ciudad de México.- Un equipo de investigación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desarrolló el primer “hígado en un chip” de Latinoamérica, un dispositivo a escala microscópica que reproduce funciones esenciales de este órgano humano y permitirá realizar evaluaciones más precisas de medicamentos, con estándares similares a los que emplea la industria farmacéutica en Estados Unidos y Europa.
El proyecto fue realizado en el Laboratorio de Mecanobiología de la Facultad de Ciencias de la UNAM y corresponde a investigación avanzada, explicó Genaro Vázquez Victorio, profesor del Departamento de Física y responsable del laboratorio.
El académico recordó que el hígado desempeña tareas fundamentales como la regulación de los niveles de azúcar, el metabolismo de hormonas y la eliminación de desechos de la sangre, por lo que se trata de un modelo clave en el desarrollo y prueba de fármacos.
El dispositivo consiste en un sistema microfluídico elaborado con tecnologías similares a las utilizadas en la fabricación de teléfonos celulares y otros equipos electrónicos. Con base en principios de mecanobiología, el equipo diseñó una plataforma que reproduce condiciones físicas y químicas cercanas a las de un órgano real, lo que permite que las células “se sientan como en casa”.
Los resultados del trabajo fueron publicados recientemente en la revista científica Advanced Healthcare Materials.
De acuerdo con Vázquez Victorio, uno de los principales logros del proyecto es el establecimiento de un protocolo accesible que puede ser reproducido por otros laboratorios, lo que permite alcanzar niveles de funcionalidad comparables a los de plataformas internacionales.
La relevancia del hígado en un chip para la industria farmacéutica radica en que este órgano es el primero en procesar los medicamentos dentro del cuerpo humano. “Es la primera evaluación de la función de un nuevo fármaco antes de pasar a otros órganos como corazón, pulmón o riñón”, explicó el investigador.
El desarrollo enfrentó diversos desafíos durante más de tres años, especialmente lograr que las células se adhirieran al dispositivo y permanecieran vivas durante periodos prolongados. Tras múltiples pruebas, el equipo consiguió que los cultivos se mantuvieran funcionales durante varias semanas, un avance significativo frente a intentos anteriores en los que las células se desprendían o morían en pocos días.
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El proyecto fue encabezado por la investigadora Mitzi Pérez Calixto, primera autora del artículo, y contó con la participación de un equipo multidisciplinario de científicos mexicanos y extranjeros. Además, recibió apoyo de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), así como de programas de becas posdoctorales y de movilidad internacional.
A partir de este avance, el grupo de la UNAM ya colabora con otras instituciones en el desarrollo de un “pulmón en un chip” y un “riñón en un chip”, y prepara un modelo de hígado graso, una enfermedad que podría afectar a la mitad de la población mundial en los próximos años.
Según Vázquez Victorio, este tipo de tecnologías tendrá un papel clave en el corto plazo, ya que agencias regulatorias internacionales prevén sustituir de manera gradual las pruebas en animales por modelos en chip hacia el final de esta década.


