El sangrado nasal es un problema común que puede presentarse tanto en niños como en adultos. En la mayoría de los casos, la hemorragia se origina en el plexo de Kiesselbach, una red de vasos sanguíneos ubicada en el tabique nasal que reacciona con facilidad a los cambios del entorno.
Aunque la imagen puede resultar alarmante, la gran mayoría de los episodios no representan un riesgo grave para la salud. Generalmente ocurren cuando las membranas internas de la nariz se resecan o se irritan, lo que transforma una situación cotidiana en una molestia pasajera.
El principal detonante del sangrado frecuente es el aire seco. Los espacios con baja humedad resecan la mucosa nasal y favorecen la formación de costras que se agrietan con facilidad, provocando goteos recurrentes.
Algunos hábitos diarios también influyen negativamente. La manipulación constante de la nariz y el uso excesivo de aerosoles para tratar alergias debilitan la mucosa y reducen la resistencia de los pequeños capilares.
El empleo prolongado de descongestionantes nasales requiere precaución, ya que su abuso deshidrata los tejidos internos y facilita la ruptura de los vasos ante cualquier fricción.
Incluso la forma de la nariz puede influir. Cuando el aire circula de manera turbulenta, golpea con mayor fuerza las paredes internas y deteriora la protección natural de la mucosa.
De acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud (NIH), MedlinePlus y la Cleveland Clinic, algunas de las causas más comunes del sangrado nasal son el aire seco, las alergias, ciertos medicamentos como aspirinas o anticoagulantes, y traumatismos leves, incluidos golpes o sonarse con demasiada fuerza.
En algunos casos, el sangrado puede estar relacionado con condiciones médicas. La hipertensión arterial no causa directamente la lesión, pero puede prolongar el episodio. Por su parte, los trastornos de la coagulación convierten sangrados leves en eventos más difíciles de controlar.
Ante un sangrado nasal, los especialistas recomiendan evitar inclinar la cabeza hacia atrás, ya que esto favorece la ingestión de sangre y puede provocar náuseas o vómitos. La posición correcta es sentarse derecho e inclinarse ligeramente hacia adelante.
Se debe presionar de manera firme la parte blanda de la nariz durante al menos diez minutos continuos, sin soltar para verificar si el sangrado se ha detenido, ya que hacerlo interrumpe la formación del coágulo.
MedlinePlus sugiere, además, aplicar frío en el puente de la nariz para contraer los vasos sanguíneos y mantener la cabeza elevada por encima del nivel del corazón.
Si después de veinte minutos de presión constante la hemorragia no cede, es necesario acudir a un servicio médico, donde podría requerirse un taponamiento o una cauterización.
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Para prevenir nuevos episodios, se recomienda mantener la mucosa hidratada mediante geles salinos o el uso de humidificadores. En la mayoría de los casos, el sangrado nasal solo indica sequedad o irritación y no suele ser una señal de alarma grave.


