El telescopio espacial Hubble ha identificado un nuevo tipo de objeto astronómico: una nube sin estrellas, rica en gas y dominada por materia oscura. Este descubrimiento, conocido como Cloud-9, ha sido confirmado como la primera detección de este tipo de objeto en el universo y podría ofrecer nuevas pistas sobre la formación de las galaxias, el universo primitivo y la naturaleza de la materia oscura.
Según un estudio publicado en The Astrophysical Journal Letters, Cloud-9 representa una “ventana al universo oscuro”, según las palabras de Andrew Fox, miembro del equipo de AURA/STScI para la Agencia Espacial Europea (ESA). Aunque la teoría actual indica que la mayor parte de la masa del universo está compuesta por materia oscura, esta es extremadamente difícil de detectar, ya que no emite luz. No obstante, Cloud-9 proporciona una visión poco común de una nube dominada por este tipo de materia.
El objeto, descrito como una “galaxia fallida”, ha sido una pieza clave para entender los primeros momentos del universo. Alejandro Benítez-Llambay, investigador de la Universidad Milano-Bicocca en Italia, señaló que los fracasos en ciencia, como el de este objeto, a menudo enseñan más que los éxitos. La ausencia de estrellas en esta nube indica que Hubble ha localizado un componente primordial de una galaxia que aún no se ha formado.
El nombre formal de este objeto es nube de hidrógeno I limitada por reionización (RELHIC). El “H I” se refiere al hidrógeno neutro, mientras que “RELHIC” describe una nube de hidrógeno originario de los primeros días del universo, un vestigio residual que no ha formado estrellas.
Durante años, los científicos han buscado evidencia de la existencia de estos objetos teóricos, que se cree son nubes de materia oscura que no pudieron acumular suficiente gas para formar estrellas. Este nuevo descubrimiento representa una ventana hacia las primeras etapas de la formación de las galaxias.
Con un diámetro de aproximadamente 4,900 años luz, Cloud-9 es más pequeña, compacta y esférica que otras nubes conocidas, lo que la hace destacar de manera significativa. Aunque fue descubierta hace tres años, fue gracias a la intervención del telescopio Hubble que los investigadores pudieron confirmar que esta galaxia fallida no contiene estrellas.
Este hallazgo abre nuevas posibilidades para comprender el universo temprano y los procesos que dieron origen a las galaxias.


