Mantenerse en un peso saludable no depende únicamente de dietas restrictivas o rutinas extremas, sino de una alimentación equilibrada, constante y variada a lo largo del año.
Especialistas en nutrición coinciden en que la elección adecuada de alimentos puede ayudar a regular el metabolismo, mejorar la sensación de saciedad y evitar el consumo excesivo de calorías sin valor nutricional.
Diversas investigaciones señalan que integrar ciertos alimentos de forma habitual en la dieta diaria favorece el control del peso corporal y contribuye al bienestar general, siempre que se acompañe de hábitos saludables.
Avena
La avena destaca por su alto contenido de fibra soluble y carbohidratos complejos, lo que permite una liberación gradual de energía y ayuda a mantener estables los niveles de glucosa en sangre.
Su consumo regular prolonga la saciedad y puede reducir la ingesta excesiva de alimentos durante el día. Además, su versatilidad facilita su inclusión en desayunos o colaciones.

Verduras de hoja verde
Vegetales como la espinaca, la acelga y la lechuga aportan fibra, vitaminas y minerales con un bajo contenido calórico. Incluirlos de manera frecuente aumenta el volumen de los platillos sin sumar calorías significativas, favoreciendo la digestión y el control del peso.
Su consumo diario es una estrategia efectiva para mejorar la calidad de la alimentación.

Pescado
El pescado es una fuente importante de proteínas de alta calidad y ácidos grasos omega-3, nutrientes que ayudan a conservar la masa muscular y a disminuir la acumulación de grasa corporal. Consumirlo entre dos y tres veces por semana se asocia con una mejor composición corporal y menor riesgo de alteraciones metabólicas.

Legumbres
Alimentos como lentejas, garbanzos y frijoles ofrecen proteínas vegetales, fibra y micronutrientes esenciales. Su bajo índice glucémico contribuye a una mayor saciedad y a evitar picos de azúcar en sangre, lo que favorece el control del apetito.
Además, son una opción accesible y versátil dentro de una dieta balanceada.

Frutas frescas
Las frutas frescas aportan agua, fibra y antioxidantes, y representan una alternativa natural para satisfacer antojos dulces. Consumirlas enteras, en lugar de jugos, ayuda a prolongar la saciedad y a moderar el consumo de azúcares simples.
Entre dos y cuatro porciones diarias pueden apoyar el mantenimiento del peso y el funcionamiento adecuado del metabolismo.
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Especialistas subrayan que la clave para mantenerse delgado durante todo el año radica en la constancia, la diversidad de alimentos y la adopción de hábitos sostenibles a largo plazo.
Con información de Infobae



