Hermosillo, Sonora.– Las fiestas de fin de año no siempre se viven con alegría para todas las personas.
Durante esta temporada, algunas emociones como la tristeza, la ansiedad y la sensación de vacío tienden a intensificarse, explicó la psicóloga Yolanda Ramírez, quien señaló que diciembre es un periodo especialmente sensible para la salud mental.

La especialista comentó que en estas fechas puede presentarse el trastorno afectivo estacional, una condición relacionada con factores biológicos y cambios climáticos, pero también con la forma en que cada persona percibe las celebraciones.
Detalló que las expectativas elevadas sobre reuniones familiares, cenas perfectas o reconciliaciones pendientes generan presión emocional, a la que se suman recuerdos, pérdidas y una especie de balance personal sobre lo que se logró o no durante el año.
“Viene toda la nostalgia, las pérdidas, a lo mejor como la recapitulación del año, todo lo que se deseó hacer y no se logró hacer”.
Ramírez explicó que el aspecto económico también influye de manera importante. El estrés por los gastos, los compromisos sociales y el ritmo acelerado de diciembre provocan que muchas personas desequilibran su bienestar emocional.
Aunque sí se observó un aumento de personas que buscaron apoyo psicológico al inicio del mes, señaló que gran parte abandona el proceso por priorizar otros gastos relacionados con las festividades.
De acuerdo con su experiencia, muchas personas confiaron en que cumplir con regalos, reuniones o celebraciones les ayudaría a sentirse mejor. Sin embargo, cuando esas expectativas no se cumplen, buscan atención profesional hasta enero, cuando el desgaste emocional ya es mayor.

Ante este panorama, la psicóloga subrayó la importancia de contar con una red de apoyo real. Explicó que no siempre la familia cumple ese papel, ya que en algunos casos falta empatía o comprensión.
Por ello, recomendó elegir cuidadosamente con quién compartir lo que se sentía, ya fueran amistades, grupos deportivos u otros espacios donde existiera escucha y acompañamiento genuino.
Finalmente, Ramírez hizo un llamado a moderar las expectativas durante estas fechas. Señaló que desear que situaciones no resueltas durante todo el año cambien de un momento a otro solo aumenta la frustración.
Reconocer la realidad y aceptar las posibilidades reales, dijo, permite transitar las fiestas con mayor equilibrio emocional y reducir el impacto negativo en la salud mental.


