El Ejército de Estados Unidos destruyó otras tres presuntas narcolanchas en un ataque ocurrido el pasado 30 de diciembre en aguas internacionales, acción que dejó al menos tres personas muertas y forma parte de la operación militar denominada Lanza del Sur, enfocada en el combate al narcotráfico en zonas marítimas cercanas a Venezuela y Colombia.
El Comando Sur de Estados Unidos informó a través de un mensaje publicado en la red social X que la ofensiva se llevó a cabo en “aguas internacionales”, sin precisar si ocurrió en el sur del mar Caribe o en el Pacífico oriental, regiones donde desde septiembre ya han sido destruidas alrededor de 35 embarcaciones similares.
De acuerdo con el reporte, labores de inteligencia estadounidense confirmaron que las tres lanchas “transitaban por rutas de narcotráfico conocidas y que habían transferido narcóticos entre sí antes de los ataques”.
El mensaje estuvo acompañado por un video en el que se observa a las embarcaciones navegando juntas y en la misma dirección.
“Tres narcoterroristas a bordo de la primera embarcación murieron en el primer ataque”, indicó el Comando Sur.
Agregó que “los narcoterroristas restantes abandonaron las otras dos embarcaciones, saltando por la borda y alejándose antes de que los siguientes ataques hundieran sus respectivas embarcaciones”.
Las imágenes difundidas muestran la destrucción de una lancha en movimiento, seguida por el hundimiento de otras dos que aparentemente se encontraban a la deriva.
Tras los bombardeos, la autoridad militar estadounidense aseguró que notificó “de inmediato a la Guardia Costera estadounidense para que activara el sistema de búsqueda y rescate”.
El ataque, dado a conocer este 31 de diciembre de 2025, representa una más de las acciones ejecutadas dentro de la operación Lanza del Sur, que ha dejado más de un centenar de personas muertas, a quienes Washington acusa de participar en el tráfico de drogas con destino a Estados Unidos.
Desde el verano pasado, el Pentágono mantiene un despliegue militar sin precedentes en décadas en el Caribe sur.
Washington ha reiterado que uno de sus objetivos es presionar al gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y a sus colaboradores, a quienes acusa de encabezar un narcoestado, para que abandonen el poder.
En paralelo, el gobierno de Donald Trump ha sostenido en semanas recientes que el chavismo se ha apropiado de instalaciones y activos de empresas petroleras estadounidenses en Venezuela, y ha anunciado la confiscación de petroleros que transporten crudo venezolano, medida que ya se ha aplicado en dos ocasiones.
A este contexto se suma el ataque anunciado de manera enigmática por Trump esta semana contra un muelle en el litoral venezolano, presuntamente utilizado por la organización criminal Tren de Aragua, lo que marcaría el primer bombardeo de Estados Unidos contra un objetivo en territorio venezolano.


