Hermosillo, Sonora.- Alma Angelina Madrid García, de 73 años de edad, originaria de Sahuaripa, Sonora, fue condecorada con el Reconocimiento Sahuaro del Gobierno del Estado, en la categoría de Vida Ejemplar, por sus contribuciones al servicio de las personas ciegas.

En entrevista para Proyecto Puente la fundadora de la primera escuela para ciegos y promotora de la educación de la lectura en braille, contó como su vida se ha visto marcada por su condición de debilidad visual y su intención de ayudar a otros con adversidades iguales.
“Me empecé a quedar ciega a los 12 años y posteriormente cuando quede en ceguera total, los oftalmólogos dijeron que ya no se podía hacer nada, ingrese a la Escuela Nacional de Ciegos donde hice la primaria”, relató.
La sonorense platicó también que tras su egreso de educación media superior, busco un lugar en donde pudiera llevar la licenciatura en Derecho, sin embargo, dada su condición de ceguera se encontró con prejuicios y estigmas de la administración, por lo que cual su ingreso fue especial en la década de los setenta para la Universidad de Sonora.
“Me anime a estudiar la licenciatura porque mi educación inicial fue en la Ciudad de México y después me enteré que había una licenciatura en Educación Especial para Fiestas y trabajar con personas ciegas y otro tipo de discapacidades”, apuntó.
Una vez terminada la preparatoria, ahondó Alma le interesó principalmente estudiar psicología, pero en su época no había, pero le dijeron que las carreras que podían facilitarse, eran derecho y literatura.
“Por eso tome la decisión de cursar la carrera de Derecho, en parte reflexionando sobre los objetivos de esta disciplina para poder luchar por los derechos humanos de las personas con discapacidad”, destacó.
La también psicoanalista recordó que fue tras ingresar a la licenciatura en derecho que otros alumnos, padres de familia, entre otras personas acudieron a ella para aprender a leer en Braille, y poco a poco esta labor se fue extendiendo a más personas hasta conformar así la primera escuela para débiles visuales en Hermosillo.
“En la enseñanza de la escritura, entonces yo no tenía ningún local de mis maestros que ya falleció, a quien le platiqué de los padres de familia que me buscaban para ayudar a sus hijos, él me consiguió la casa donde comenzamos dar clases, entre Yucatán y Rosales, fue a partir de 1974“, culminó.