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sábado, abril 13, 2024

No todo lo que brilla

Sara Thomson
Licenciatura en Periodismo. Maestría en Administración Pública. Doctorante de Administración Pública en el ISAP.

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Las culturas más poderosas de la historia universal se construyeron en torno a adoctrinar temores: fantasmas, demonios o calamidades después de la muerte, serían las más comunes. El miedo es parte inevitable de la naturaleza del ser humano y es herramienta clave para su supervivencia. Lo que resulta de esta afirmación es que la ineficiencia del instinto radicaría en NO sentir temor a algo o, no saber que debiéramos sentirlo.

Esto vendría al tema, al ver que la actual agenda mediática de nuestro país, dirige sus reflectores hacia ejercicios del poder, que proponen provocar un cambio drástico a la plataforma jurídica que sostiene nuestra nación y que, según los especialistas, atenta contra la estabilidad equilibrante y nos arrastra como imán hacia un núcleo de control absoluto que puede no tener salida. Ignorar, que un fenómeno es destructivo es más dañino que sufrirlo de frente.

Sorprende enterarse que, según la investigación norteamericana, los mexicanos estamos en el “top” de la lista de aficionados consumidores del miedo cinematográfico; nos caracteriza una relación sólida y permanente con el género del terror seguido por Corea del Sur, luego de Rusia, Estados Unidos y en el quinto lugar Canadá. Distinto de los ciudadanos de China que aparecen como los menos interesados por las pesadillas del cine en el mundo; quizá sea que en este país disfrutamos del genero del terror, convencidos de que las cintas son inofensivas y también convencidos de que lo que experimentamos al verlas NO nos daña o por lo menos, eso creemos.

Pero regresando al tema de la cinematografía del terror películas como:

1. El Conjuro

2. Drácula the children of the night

3. El Resplandor (The Shinning)

4. El Exorcista (The Exorcist)

5. El Silencio de los Inocentes (The Silence Of The Lambs

Se anotan como las más gustadas de la historia.

Y no, para nada aparece alguna de los muertos del temblor del 85, o las muertas de Juárez o las tantas y tantas producciones acerca de los crímenes del narcotráfico en México que por cierto incluyen tortura de la más cruel, muerte a sangre fría entre tantas maldades que por cierto son verídicas, pero no, eso no nos asusta.

De hecho, la razón por la que la nación China no da carta abierta a la proyección de cintas con contenidos maléficos de cualquier tipo, es que consideran que estas humanizan mal y a malvados; seguro tienen razón porque hay producciones de cine y series de televisión que nos han llevado a creer que el contacto con el crimen es justa convivencia y hasta hemos desarrollado empatía.  

Dicen algunos autores que somos los herederos de la capacidad de ser subyugados voluntariamente desde la época de la Conquista Española por ignorancia. Un párrafo del Diario de Cristóbal Colón a su llegada a una de las Islas Bahamas, habla de una recepción solemne por parte de los aborígenes; la misión de desembarque informó que fueron tocados con adoración y besados en manos y pies y que, por unos cuantos pedazos de vidrio entregaron arte, tesoros y libertad. La verdad de nuestra historia es que la guerra contra la conquista española la perdimos por una epidemia; un mal desconocido que se entendió como maldición por un gran engaño, aunado a una Fe distorsionada nos hizo confundir a los conquistadores con Dioses. Seguramente que antes de estar atrapados sin salida, no sintieron miedo. Cuando se dieron cuenta, ya era muy tarde.

El valor es lo contrario al miedo y si, nos hace lograr hazañas y también provocar tragedias. Dones como la inteligencia, nunca ha sido privilegio de los buenos, ni de los que tienen razón, ni siquiera de los cuerdos. No podemos confundir humanos con dioses sólo por el brillo de sus palabras.  El poder absoluto es sin duda un proyecto malsano y está escrito en todas las páginas de la historia de los pueblos. Quien aspira a tenerlo está equivocado; quien no lo impida, estará entregando su patria una vez más, a cambio de espejos.

No hay valor sin miedo, tengamos el valor de saber. Hagamos las preguntas y exijamos las respuestas.  Es un tema de sentirnos parte de las decisiones, las que nos toquen y ya veremos qué sigue..

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Aviso

La opinión del autor(a) en esta columna no representa la postura, ideología, pensamiento ni valores de Proyecto Puente. Nuestros colaboradores son libres de escribir lo que deseen y está abierto el derecho de réplica a cualquier aclaración.

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