Por Yolanda Morales
El Banco Mundial ajustó su pronóstico de crecimiento para México a 2.5 por ciento desde el 0.9% estimado en enero.
Consignaron que la confianza del consumidor en crecimiento continuará como un factor de apoyo para la economía, tal como se ha visto desde mediados del año pasado y seguirá reflejando la recuperación tardía de sectores económicos impactados por la pandemia.
El nuevo pronóstico del Banco Mundial incorpora una segunda revisión al alza consecutiva, pues en abril previeron que se lograría un incremento de 1.5 por ciento.
La expectativa revisada del organismo deja la expectativa arriba del estimado promedio que tiene el mercado, según la encuesta Citibanamex, pero se mantiene aún debajo de la proyección de 3 por ciento en la que basó el gobierno el Presupuesto de Egresos de la Federación.
En el Informe de Perspectivas Económicas Mundiales matizaron que este mejor desempeño presentará una desaceleración al incorporar el impacto del endurecimiento de la política monetaria.
De hecho, para el año próximo, anticipan que el Producto Interno Bruto (PIB) avanzará a un ritmo de 1.9 por ciento, una tasa inferior del estimado por ellos mismos en enero, que fue 1.5%.

Estrés financiero, riesgo a la vista
En el documento, divulgado desde Washington, coincidieron con el Fondo Monetario Internacional (FMI) al advertir que el contexto mundial de altas tasas de interés puede provocar estrés en el sistema bancario y que hay riesgo de una crisis crediticia en economías avanzadas.
De propagarse el estrés financiero se puede presentar una recesión mundial en 2024 con un PIB global creciendo a un ritmo de 0.3 por ciento que llevará a una contracción en el PIB per cápita.
Este escenario, alimentado por el endurecimiento de las condiciones financieras, desaceleración económica y elevados niveles de deuda, creará significativos retos para las administraciones públicas de economías emergentes, alertaron.
Esto, por el aumento del costo del servicio de la deuda, es así que consideran relevante que las autoridades monetarias tendrán que calibrar estrategias mixtas que permitan amortiguar las presiones inflacionarias, aplicar estímulos fiscales y garantizar apoyo apropiado y selectivo tan solo a los grupos vulnerables de la población.
Información de El Economista


