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miércoles, enero 19, 2022

¿Es el clima el responsable de los desastres?

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Por Héctor Duarte Tagles

Hemos escuchado últimamente que los desastres naturales (inundaciones, sequías, incendios, huracanes, etc.) son provocados por el cambio climático. Aunque la evidencia de ello es cada vez mayor, el mensaje a la sociedad podría estar siendo mal interpretado.

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De acuerdo al modelo propuesto por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), el riesgo a la salud humana se presenta por la acción conjunta de amenazas (o peligros), la exposición y la vulnerabilidad. De esta manera, los desastres ocurren cuando un evento natural (la amenaza) se presenta en una comunidad vulnerable. Esto significa entonces, que no tener dicha comunidad la condición de vulnerabilidad, los efectos de la amenaza serían mucho menores y por lo tanto, el desastre no ocurriría.

Según un reporte del World Watch Institute, la ocurrencia de desastres a nivel mundial casi se triplicó en los últimos 30 años. El número de víctimas se incrementó durante este período en más del 10%, lo que significó un total de 4 mil millones de personas, ¡la mitad de la población mundial!  Desafortunadamente, las predicciones del último reporte del IPCC es que los desastres continúen aumentando.

Los desastres se caracterizan por la magnitud de los daños ocasionados a una comunidad y a sus individuos, afectando las esferas biológica, psicológica y social. Los desastres ocasionados por un mismo agente perturbador, afectarán de forma diferente a las comunidades y a los individuos que las conforman, dependiendo de su grado de vulnerabilidad. Y aún peor, los desastres elevan los niveles de pobreza y desigualdad, los cuales -en sí mismos- son factores que agravan la situación.

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Esto es fácil de visualizar cuando observamos las consecuencias sociales de un desastre: ¿quiénes son los más afectados? ¿dónde viven? ¿qué opciones tienen para sobreponerse y salir adelante? La pandemia del covid-19 es otro ejemplo de desastre, cuyo origen viral trasciende la esfera de lo meramente natural, ya que los estragos que ha ocasionado en la sociedad han sido reflejo de la vulnerabilidad en la que los distintos países (y las diferentes comunidades dentro de esos países) ya se encontraban.

El grado de marginación de muchas comunidades, al carecer de infraestructura adecuada (mala urbanización, servicios públicos de transporte, agua potable, drenaje) y un sistema de salud insuficiente, ha sido crucial en el impacto que la pandemia ha provocado. Y esta pandemia se ha presentado además como un factor de vulnerabilidad adicional a las vulnerabilidades existentes (vulnerabilidad compuesta), cuando ocurren otros eventos asociados al cambio climático como las ya mencionadas. Por ejemplo, establecer grandes asentamientos en zonas donde se presentan huracanes con frecuencia, hace muy probable que la ocurrencia de fenómenos meteorológicos ocasione pérdidas humanas y materiales aún mayores, ya que las condiciones de vida de esa población ya eran de por sí desfavorables antes de la aparición del agente perturbador. Si agregamos la presencia de comorbilidades (enfermedades crónicas mal atendidas muchas de ellas por acceso limitado a la atención médica, o por la carencia de recursos para la compra de medicamentos que el sector salud no proporciona), el riesgo a la salud se incrementa de manera considerable.

Esta situación ha sido identificada desde hace tiempo, sin embargo, existen razones políticas, económicas y demográficas que al parecer dificultan el proceso de reducir el riesgo y la vulnerabilidad de ciertos grupos, que a su vez, también impactan a la comunidad de la cual forman parte. Aún quedan muchas áreas de oportunidad para reducir la vulnerabilidad y limitar la exposición a riesgos. Si la acentuación de vulnerabilidades es responsabilidad humana, también lo es el manejo inadecuado de los desastres y la tolerancia a la corrupción.

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Por eso la importancia de la promoción y atención a las propuestas de los objetivos del desarrollo sostenible, sobre todo a la búsqueda de la promoción humana integral. La organización “Hermosillo ¿Cómo Vamos?” insiste en el desarrollo humano y urbano sustentable para nuestra comunidad. Es menester buscar la reducción de la vulnerabilidad social mediante un crecimiento urbano ordenado y acceso de oportunidades más justas y equitativas para la población. Como dice la Dra. Otto, especialista en cambio climático: “dejemos de culpar al clima de los desastres que ocurren, esto sólo desvía la responsabilidad de los políticos y de nosotros mismos”.

El mantener el discurso de que el cambio climático es el responsable de los desastres que ocurren y que ocurrirán en el futuro, puede desviar la atención de la responsabilidad que tenemos de su ocurrencia, dejando implícita la idea de que el fenómeno natural de todos modos tenía que suceder. Peter Sandman, experto en comunicación de riesgos sostiene que es más fácil aceptar la “mala suerte” de los peligros naturales, que la ocurrencia de un evento provocado por el ser humano, ya que en estos últimos prevalece la percepción de que en última instancia siempre pudieron ser evitados.

Los efectos de los desastres pueden reducirse significativamente. Para ello, se deberán re-enfocar nuestras políticas públicas y la normatividad a reducir la vulnerabilidad y aumentar la equidad social. Sólo así podremos pasar de una solidaridad como servicio humanitario reactivo ante emergencias y desastres, a una solidaridad como un auténtico estilo de vida.

Dr. Héctor Duarte Tagles es profesor-investigador del departamento de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Sonora. Especialista en Salud Ambiental. Email: hector.duarte@unison.mx

Aviso

La opinión del autor(a) en esta columna no representa la postura, ideología, pensamiento ni valores de Proyecto Puente. Nuestros colaboradores son libres de escribir lo que deseen y está abierto el derecho de réplica a cualquier aclaración.

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